La provincia de Salamanca vuelve a dejar una de esas historias que reflejan la paciencia y la constancia que exige la caza en espera. Asier García Hernández, cazador experimentado, ha logrado abatir un nuevo gran jabalí en la misma finca donde ya dio caza hace unos meses a un impresionante ejemplar de 155 kilos, una zona que parece guardar auténticos gigantes.

El lance tuvo lugar en una finca situada en Valverde, un entorno bien conocido por la presencia de jabalíes, pero donde no es fácil dar con animales de estas características. Según ha relatado el propio protagonista, llevaba tiempo tras la pista de este ejemplar, al que había observado durante meses.

No era un jabalí cualquiera. Se trataba de un animal especialmente esquivo, de los que aprenden rápido y evitan los errores. «El cochino nos había sacado de plaza varios días ya que antes de entrar al comedero daba varias vueltas hasta que la astucia y varios años cazando jabalíes y sabiendo su comportamiento nos hizo cambiar de estrategia para ganarle la partida», reconoce el cazador.

© A. G.

Un viejo macareno difícil de engañar

El comportamiento del animal obligó a replantear la estrategia. No entraba con facilidad y mostraba una desconfianza propia de los grandes machos veteranos. Esos que han sobrevivido durante años precisamente por su capacidad para detectar cualquier anomalía en el entorno.

Durante varios días, el jabalí evitó el puesto. Daba rodeos, analizaba el viento y retrasaba su entrada, complicando enormemente cualquier opción de disparo. Este tipo de lances ponen a prueba no solo la puntería, sino también el conocimiento del terreno y del comportamiento del animal. Finalmente, la insistencia tuvo recompensa. El cazador esperó el momento adecuado y logró culminar el lance con éxito, tras adaptar su planteamiento a los movimientos del animal.

Detalle de los colmillos del animal. © A. G.

Una boca destacable

Más allá del lance en sí, lo que ha llamado especialmente la atención es la gran boca del jabalí, con unos colmillos muy desarrollados que lo convierten en un ejemplar singular. Este tipo de trofeos no son habituales, incluso en zonas con alta densidad de jabalíes.

Las imágenes muestran un animal con largas defensas, propias de un macho viejo, lo que refuerza la idea de que se trataba de un ejemplar experimentado que había logrado esquivar a otros cazadores durante años. El propio Asier lo resume con sencillez: «Le estuve siguiendo la pista desde hacía un par de meses hasta que la suerte nos acompañó».

Salamanca, territorio de grandes jabalíes

No es la primera vez que este cazador salmantino protagoniza una historia así. Tal y como ya contó Jara y Sedal, el pasado mes de enero logró abatir en la misma finca un espectacular jabalí de 155 kilos, uno de los mayores registrados en España en lo que va de año.

Asier con el enorme jabalí.
Asier con el enorme jabalí abatido en enero. @ A. G.

Este nuevo lance confirma el potencial de la zona y la presencia de grandes ejemplares, fruto de una combinación de hábitat, alimento y, sobre todo, animales que han sabido sobrevivir durante años. Historias como esta reflejan que, en la caza en espera, no todo depende del momento del disparo. Detrás hay días —y en este caso meses— de observación, errores, cambios de estrategia y aprendizaje constante hasta que, finalmente, la balanza se inclina.

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