Italia ha decidido recurrir a uno de los depredadores naturales del cangrejo azul para tratar de frenar su avance. Investigadores de la Universidad de Bolonia han liberado en el mar Adriático alrededor de 130.000 pequeños pulpos, criados en instalaciones controladas, dentro de un experimento que busca proteger la pesca y la acuicultura.
La iniciativa, bautizada como Octo-Blu, comenzó en 2024 gracias a un acuerdo entre la región de Emilia-Romaña y la citada universidad. Durante casi dos años, los científicos han estudiado la biología del cangrejo azul y han perfeccionado las técnicas necesarias para criar y reproducir pulpos antes de soltarlos en el medio natural.
Los primeros ejemplares fueron liberados los días 11 y 17 de junio junto a barreras artificiales sumergidas próximas a Riccione. Las sueltas continuaron durante agosto frente a Cesenatico, una de las zonas castigadas por la expansión del crustáceo invasor, según ha explicado la Universidad de Bolonia.
Un depredador autóctono contra una especie invasora
El animal elegido es el pulpo común (Octopus vulgaris), una especie que ya forma parte del ecosistema mediterráneo y que se alimenta habitualmente de crustáceos. Por tanto, el proyecto no introduce un depredador extraño, sino que trata de reforzar una población autóctona para recuperar parte del equilibrio perdido.
Los ejemplares soltados son paralarvas de apenas unos milímetros y pocos días de vida. Los investigadores también han instalado refugios artificiales para facilitar su supervivencia durante una etapa especialmente vulnerable. Si alcanzan la edad adulta, los pulpos podrían ejercer una presión importante sobre el cangrejo azul (Callinectes sapidus).

Un pulpo de alrededor de un kilogramo puede llegar a consumir, en condiciones adecuadas, hasta cuatro cangrejos de tamaño medio al día. El profesor Oliviero Mordenti, coordinador del proyecto, recuerda además que eliminar una sola hembra tiene un efecto potencial mucho mayor, puesto que cada ejemplar puede producir entre 1,5 y dos millones de huevos. «El pulpo es un depredador capaz de contribuir al control de las especies más abundantes y, por tanto, desempeña un papel importante en la regulación de las cadenas alimentarias marinas», ha explicado Mordenti.
Pérdidas millonarias para pescadores y acuicultores
Originario de las costas atlánticas de América, el cangrejo azul se ha extendido con rapidez por el Mediterráneo. Su capacidad reproductiva, su voracidad y la ausencia de suficientes depredadores han provocado daños especialmente graves en los bancos de almejas y mejillones, además de destrozos en redes y otros aparejos de pesca.
En algunas áreas de Emilia-Romaña, su proliferación ha ocasionado una caída superior al 70% en la producción de almejas comerciales. Las organizaciones agrarias y pesqueras italianas cifran en aproximadamente 200 millones de euros el perjuicio económico acumulado por esta invasión.
La región ha destinado desde 2023 varios millones de euros a ayudar a las empresas afectadas, retirar ejemplares, gestionar los residuos y favorecer la comercialización del cangrejo. De acuerdo con la Administración regional de Emilia-Romaña, solo las ayudas dirigidas a la pesca y la acuicultura suman ya varios millones de euros.
El experimento no pretende erradicar por sí solo al cangrejo azul. La elevada mortalidad natural de los pulpos durante sus primeras etapas obliga a esperar los resultados del seguimiento científico. Su papel, si la prueba funciona, será complementar la captura intensiva del crustáceo y el impulso de su consumo humano.








