Cuando el calor aprieta y el campo andaluz comienza a quedarse sin agua ni alimento, miles de cazadores vuelven a asumir una labor apenas visible para buena parte de la sociedad. Llenan bebederos, reparan depósitos, transportan agua y reparten grano por los cotos para ayudar a la fauna a superar el periodo más complicado del verano.
La magnitud de ese trabajo acaba de quedar reflejada en el Informe de mejoras de hábitats en las sociedades de caza andaluzas 2026, elaborado por el Servicio Técnico de la Federación Andaluza de Caza (FAC). Según sus cálculos, las 1.400 sociedades federadas invierten 5.366.520 euros durante los tres meses comprendidos entre el 15 de junio y el 15 de septiembre.
El estudio se basa en 726 encuestas, una muestra equivalente al 51 % de las sociedades de caza analizadas. A partir de sus respuestas y de los precios medios facilitados por distintos proveedores profesionales, la FAC ha estimado tanto el volumen de las actuaciones como el desembolso necesario para mantenerlas.
Más de 20 millones de litros de agua para los animales
Las sociedades de cazadores mantienen en Andalucía 40.096 bebederos y puntos de agua, lo que supone una media aproximada de 28 instalaciones por cada una de ellas. Durante el verano aportan conjuntamente 20.148.800 litros de agua, con una media de 14.392 litros por sociedad.

Solo el suministro y transporte de esa enorme cantidad de agua representa una inversión estimada de 402.960 euros. A ello hay que sumar otros 2.405.760 euros destinados a comprar bebederos, recipientes y materiales para construirlos o repararlos.
De este modo, el mantenimiento de los puntos de agua supone un desembolso total de 2.808.720 euros en apenas tres meses. Se trata de una red que no beneficia únicamente a perdices, conejos o liebres: según un estudio del Departamento de Zoología de la Universidad de Córdoba recogido en el informe, el 80 % de las especies que utilizan estos bebederos no son cinegéticas.
Casi 2,9 millones de kilos de alimento
La alimentación suplementaria constituye la otra gran partida del trabajo desarrollado durante el verano. Las sociedades mantienen 28.504 comederos, una media de 20,4 por entidad, y distribuyen en ellos 2.837.800 kilos de alimento.
La compra de maíz, avena, trigo o alfalfa para la fauna cuesta aproximadamente 1.702.680 euros. La adquisición de comederos y materiales para fabricarlos añade otros 855.120 euros, elevando la inversión total en alimentación suplementaria hasta los 2.557.800 euros.
En conjunto, cada sociedad de cazadores destina una media de 3.833 euros a estas mejoras durante el periodo estudiado. Una cantidad que no incluye, sin embargo, el valor de las innumerables horas de trabajo ni los desplazamientos realizados para revisar, reparar y abastecer cada instalación.
Un trabajo sin ayudas públicas
El informe de la Federación Andaluza de Caza subraya que no existen líneas de financiación pública ni ayudas específicas para estas labores. Son las propias sociedades las que acometen las mejoras en terrenos públicos y privados con sus recursos económicos.
A ese gasto se suma el esfuerzo de guardas de coto, cazadores voluntarios, socios y miembros de las juntas directivas, que colaboran desinteresadamente en los trabajos. La factura real sería, por tanto, todavía mayor si se contabilizaran la mano de obra, los vehículos utilizados y el tiempo invertido.
Los datos vuelven a poner cifras a una realidad que se repite silenciosamente cada verano en el campo andaluz: mientras miles de animales encuentran agua y alimento en plena época de escasez, detrás hay cazadores que pagan, transportan, construyen y mantienen una extensa red de infraestructuras al servicio de toda la biodiversidad.








