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Así es El Pencho, el capturador que triunfa en redes con la caza y su día a día en el medio rural

Jara y Sedal entrevista a El Pencho, uno de los controladores de plagas más conocidos de nuestro país que desvela cómo se ha convertido en todo un fenómeno viral.

El Pencho

El Pencho es uno de los controladores de plagas más conocidos de nuestro país. Sus amenos vídeos por la peculiar y cotidiana forma que tiene de dirigirse al púbico y a los amantes del mundo cinegético hacen que sean todo un éxito a través de las redes sociales. Su labor, fundamentalmente, es el control de las poblaciones de conejos y jabalíes en la Región de Murcia, donde reside, pero tras este arduo trabajo se encuentra el Pencho como persona y cazador, al que Jara y Sedal se ha acercado este miércoles en una sincera entrevista.

¿Cuáles es tu nombre completo? ¿Por qué te llaman El Pencho?

Mi nombre completo es Pencho Carrión Parra. De toda la vida me han llamado El Pencho en el ambiente familiar y de amigos, por lo que cuando empecé a subir vídeos a las redes sociales opté por llamarme también así y con El Pencho me he quedado también para la gente que me ve.

¿Qué edad tienes? ¿Dónde resides?

Tengo 42 años y vivo en El Albujón, una pequeña población que pertenece a Cartagena, en la Región de Murcia.

¿Desde cuándo te dedicas al control de jabalíes, conejos y otras especies cinegéticas?

Desde pequeño ya empecé a introducirme en este mundo, y me he dedicado a ello prácticamente toda mi vida. En el año 2012 tuve que hacerme empresa cinegética de forma oficial, y desde ese año me desplazo a diario allá donde me llaman porque tienen daños agrícolas, fundamentalmente de conejos y jabalíes, animales que luego vendo vivos para repoblar otras zonas en las que hay falta de conejo y para introducir en fincas cerradas en el caso de los jabalíes. Actualmente soy la empresa número 2 de control de plagas en la Región de Murcia de las 8 existentes en esta comunidad.

¿Cuál fue el primer animal que capturaste? ¿Dónde?

Conejos y liebres en mi zona, en las cercanías de Cartagena.

¿Eres cazador? ¿Desde cuándo?

Sí, nací con la pasión de la caza en mi sangre. Tengo muchísimas fotos de pequeño con una escopeta de plástico, con flechas de juguete… mi vida no se entiende sin la caza. Es lo que me llena y desde siempre he podido dedicarme a ello de forma profesional.

Te hemos visto con hurones, con galgos, con reclamos… ¿Cuál es tu modalidad favorita?

Sin duda alguna, el galgo. Actualmente tengo ocho galgos que crío con mucho cariño. Antes tenía un coto en el que cazaba liebres, pero ya no crío galgos para correrlos en campo sino en pista, que es lo que actualmente practico. No obstante, me gusta todo tipo de caza: desde las trampas hasta las monterías, la ronda, el hurón, el reclamo…

¿Cómo comenzaste a subir vídeos en las redes sociales? ¿De quién fue la idea?

La idea fue de una chica que estaba trabajando conmigo y que decidió grabarme trabajando y subir los vídeos promocionando la empresa en las redes sociales. Yo le dije que teníamos trabajo suficiente, pero ella se empeñó en hacer la página, y ésta fue subiendo como la espuma, pero justo tras ponerla en marcha comenzó la pandemia y todo se paralizó. Ella se fue a Galicia y ahora es Manuela la que sigue el camino que empezó.

De repente, de la noche a la mañana tus vídeos comienzan a ser vistos por miles de personas ¿Por qué crees que has tenido tanto éxito?

La verdad que no lo sé, porque este trabajo lo llevo haciendo desde pequeño. Supongo que ese desconocimiento de prácticas así que tienen muchas personas es lo que les llama la atención. No obstante, lo que más me llena de orgullo es que la página la siguen cazadores y no cazadores, y a través de ella puedo mostrar a la sociedad los grandes valores que tiene el mundo de la caza. Desde que están viéndola, observan al sector cinegético con otro punto de vista, con el amor a la naturaleza y al entorno que los cazadores profesan… todo eso es lo que más me llena, sin duda. Los cazadores no somos tan malos y eso es algo que creo que estoy consiguiendo hacer ver a la sociedad. También me enorgullece ver cómo personas enfermas en los hospitales o en sus casas me escriben pidiéndome vídeos porque es lo único que les alegra el día…

¿Cómo ha cambiado tu vida tras esta fama?

Mi vida es la misma de siempre: sigo siendo un humilde cazador, trabajador, y a cualquier persona que me llame por teléfono se lo cojo. De hecho, tengo el mismo teléfono de toda la vida y cualquier persona que venga por mi casa la trato como siempre he hecho con todo el mundo.

¿Las trampas que utilizas para la captura de jabalíes o conejos las has diseñado tú? ¿Las encargas? ¿Las compras hechas?

Esas jaulas concretamente las he diseñado yo probando previamente otro tipo de jaulas de fábrica que no me gustaban. Por ejemplo, en el tema del jabalí, a la jaula de pisadera le cambié el disparador para que en el caso de que entrase una perdiz o, una paloma no se disparase y me hiciese de ir a ponerla de nuevo. Realmente no hace falta una jaula que tenga mucho fondo, sino que la anchura de la puerta sea suficiente. En cuanto a las redes igual: cuando empecé, comencé con una red artesanal, pero posteriormente han ido saliendo redes más novedosas que me permiten tecnificar mucho mejor el trabajo.  

¿Quién fue tu maestro ‘trampero’? ¿A quién le debes dedicarte a esta profesión?

Maestros he tenido muchos, porque desde bien pequeño he salido con mucha gente mayor a cazar, por lo que de unos he aprendido una cosa y de otros, otra. En el tema de los hurones, he aprendido de ‘El Riolo’, un hombre con el que estuve trabajando 14 años. Él era el enterrador de un municipio llamado Los Belones. Era un hombre mayor, por desgracia ya no está con nosotros desde hace siete años, pero de él aprendí muchos trucos.

¿Cuánta gente trabaja actualmente en El Pencho Explotaciones Cinegéticas?

Solamente Manuela y yo.

¿En qué provincias actuáis?

Trabajamos exclusivamente en la Región de Murcia y ahora nos hemos desplazado a la provincia de Almería a hacer algunos encargos.

¿Cuál es el trabajo más extraño que os han encargado?

Ninguno, en general. Vamos por fincas agrícolas, urbanizaciones, campos de golf…