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La cuerna del ciervo podría ayudar a tratar el cáncer según un nuevo estudio

El estudio demuestra que el extracto de cuerna de ciervo es un anticanceroso tan potente como la quimioterapia en determinados casos.

cuerna ciervo

Un artículo, liderado por el investigador Louis Chonco, en colaboración con el grupo del doctor Tomás Segura del Hospital Universitario de Albacete, el IDINE y el grupo de cérvidos del profesor Tomás Landete de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), demuestra que el extracto de cuerna de ciervo es un anticanceroso tan potente como la quimioterapia utilizada para tratar un cáncer cerebral denominado glioblastoma. El estudio ha sido publicado por la prestigiosa revista Scientific Reports.

El trabajo científico, liderado por el doctor Chonco, demuestra que el extracto de cuerna de la punta, pero no de la parte media, redujo la proliferación de dos líneas celulares de glioblastoma en un 38% y la formación de colonias en un 84% (lo que podría equipararse a la metástasis), además de inhibir la migración celular en un 39% y producir otros cambios, que no fueron significativos en células sanas.  El siguiente paso, tal como indican los investigadores Segura y Chonco, es ver si el extracto ingerido o inyectado logra reducir glioblastomas en modelos de ratón. «Esto es particularmente difícil porque el sistema nervioso está protegido por la barrera hematoencefálica que filtra muchos fármacos y otras moléculas», señalan.

Dicho trabajo de colaboración se inició tras una charla sobre la peculiaridad de la cuerna que ofreció el profesor Landete en el Departamento de Investigación del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete (CHUA) en 2019, en la cual se indicaba que la cuerna es una estructura única y que crece más rápido que el cáncer: «De 1 a 4 cm por día en longitud, y crea más de 20 cm2 de piel al día en la punta, por donde crece».

El doctor Louis Chonco, que en ese momento trabajaba en estudios sobre glioblastoma en el grupo del doctor Segura, sugirió hacer una prueba con sus cultivos celulares. La muestra fueron unas pastillas de cuerna de ciervo que tenía el doctor Landete y que se venden en Internet como nutracéutico. Ya en esa prueba preliminar, el extracto de cuerna demostró producir una mortalidad en una línea celular de glioblastoma, similar a la de la Temozolomida (TMZ), «la única quimioterapia que logra alargar la vida de los enfermos que desarrollan este tipo tan agresivo de cáncer».

Segundo tipo de cáncer en el que la cuerna en crecimiento demuestra actividad

Foto: UCLM

El estudio de la UCLM-CHUA es el primero de grupos no asiáticos y el segundo tipo de cáncer en el que la cuerna en crecimiento demuestra actividad. «Tanto en glioblastoma como en cáncer de próstata, el extracto produce mortalidad en las líneas celulares de ambos tipos de cáncer, pero es inocuo en líneas celulares sanas» afirman, a la vez que recuerdan que recientemente se publicó un importante estudio en la revista Science, en el que se indicaba que ese crecimiento tan rápido es debido al uso de proto-oncogenes (similares a los genes que producen el cáncer), y que el ciervo para protegerse ha desarrollado genes supresores de neoplasias malignas. 

Según un artículo de revisión del profesor Landete, probablemente la actividad anticancerosa del extracto de cuerna es universal (afectaría a todos los tumores), o al menos, muy amplia.

Se estudia si puede valer para curar otros cánceres

Los únicos estudios publicados hasta ahora por grupos chino-coreanos demostraron efectos anticancerosos de la cuerna de ciervo en líneas celulares de cáncer de próstata y en modelos murinos de xenoinjerto. Ese es el siguiente paso de los investigadores Chonco, Landete y Segura en los próximos meses si consiguen financiación para continuar el estudio., tal y como indican. 

El doctor Chonco ha solicitado un proyecto nacional con ambos grupos para evaluar, no solo los mecanismos por los que el extracto de cuerna ejerce sus efectos en glioblastoma, sino también si es un anticanceroso de amplio espectro contra cáncer de mama, piel y colon. Además de la posibilidad de poder utilizar las píldoras, que ya se venden, estos estudios podrían indicar el camino para encontrar fármacos anticancerosos potentes, pero sin efectos tóxicos.