Nos encontramos ya en pleno mes de agosto. Muchos están de vacaciones, quizá tumbados bajo una sombrilla en la playa, junto a la piscina, pasando unos días en el pueblo o disfrutando simplemente de esas tardes largas en las que, por una vez, no hay demasiada prisa por hacer nada. Y precisamente por eso este puede ser uno de los mejores momentos del año para coger un libro.
También para los cazadores. Porque mientras algunos empiezan ya a pensar en la media veda y otros cuentan las semanas que faltan para volver al monte, un buen libro permite regresar a él de otra manera. Basta encontrar un lugar tranquilo, abrir sus páginas y dejar que sean otros quienes nos lleven durante unas horas detrás de un jabalí, por las sierras de la España rural o junto a aquellos hombres que aprendieron a conocer el campo cuando la vida era muy distinta a la de hoy.
La literatura cinegética tiene precisamente esa capacidad. Los buenos libros de caza no son únicamente una sucesión de lances. Hablan también de personas, de pérdidas, de hambre, de recuerdos, de perros, de pueblos y de una manera de mirar el campo que se aprende después de muchas horas recorriéndolo.
Para quienes busquen una lectura con la que acompañar estos días de agosto, hemos seleccionado cuatro títulos disponibles en Librosdecaza.com.
La espera del gran solitario: una novela para quienes conocen las noches de aguardo

Quien alguna vez haya pasado una noche esperando a un jabalí sabe que en un aguardo ocurren muchas cosas incluso cuando aparentemente no sucede nada. Hay sonidos que durante el día pasarían inadvertidos, silencios interminables y pensamientos que aparecen precisamente porque uno permanece durante horas solo consigo mismo.
Ese es el ambiente en el que se mueve La espera del gran solitario, la novela de Isidro García protagonizada por Nemesio, un cazador viudo que busca refugio en la sierra y termina enfrentándose a un viejo jabalí que acaba significando para él mucho más que una pieza de caza.
El gran macareno se convierte poco a poco en una obsesión, pero también en el hilo que conduce una historia de duelo, paciencia y soledad. La novela consigue recrear algo que reconocerán enseguida quienes practican esta modalidad: esa tensión difícil de explicar que comienza mucho antes de que el animal dé la cara y que convierte cualquier crujido entre las hojas en la posibilidad de que, por fin, esté llegando.
Es, por eso, un libro especialmente apropiado para los aficionados a las esperas, aunque su historia va bastante más allá de la caza.
Puede adquirirse actualmente por 19,95 euros en este link.
Furtivo bajo la luna: una historia real de otra época

Muy diferente es Furtivo bajo la luna, de Rubén Montés. Aquí no estamos ante una novela, sino ante la historia real de un furtivo de los años 80 que autorizó que se contaran sus vivencias con una condición: que no se publicasen hasta después de su muerte. El protagonista, conocido como el Patillas, pertenece a un mundo rural mucho más áspero que el actual. A través de sus recuerdos aparecen las noches de frío en la sierra, la berrea, los rastros, los jabalíes y una forma de desenvolverse por el campo que hoy pertenece ya a otra época.
Pero probablemente lo más interesante del libro sea que no intenta ofrecer respuestas sencillas. Su protagonista vivió al margen de la ley y el relato no oculta esa realidad, aunque tampoco permite entenderla sin conocer las circunstancias personales y sociales que la rodearon. Es uno de esos libros en los que el lector termina juzgando por sí mismo al hombre cuya vida acaba de conocer. Y quizá ahí reside buena parte de su atractivo.
Su precio actual es de 19,95 euros en librosdecaza.com
Viejas historias de furtivos olvidados: un viaje a la España rural que desapareció

Hay historias que durante décadas sobrevivieron únicamente porque alguien siguió contándolas. Pasaban de padres a hijos, se recordaban alrededor de una lumbre o aparecían en conversaciones entre hombres que conocieron un campo muy distinto del que recorremos hoy.
Viejas historias de furtivos olvidados, de Israel Hernández, recupera precisamente ese mundo. Sus relatos están basados en historias reales protagonizadas por hombres de la España rural del siglo XX para quienes la caza, en muchas ocasiones, tenía poco que ver con el ocio y mucho con la necesidad.
Son páginas de hambre, monte, Guardia Civil, ingenio y supervivencia. El furtivismo está presente, naturalmente, pero contado dentro del tiempo y de las circunstancias en las que vivieron sus protagonistas, sin intentar convertirlos en héroes ni mirar aquella realidad únicamente con los ojos de hoy.
Por eso puede interesar también a quien no sea cazador. En el fondo, el libro habla de una España que se va borrando de la memoria, de la vida en los pueblos y de personas que aprendieron a aprovechar prácticamente todo cuanto el campo podía proporcionarles.
Es el gran best seller de librosdecaza.com y la obra se encuentra disponible en edición convencional y también en una edición de alta calidad en tapa dura.
Narraciones de caza del abuelo: aquellas historias que se contaban junto a la lumbre

El último título quizá sea el que más fácilmente lleve a muchos lectores a sus propios recuerdos. Narraciones de caza del abuelo, también escrito por Rubén Montés, reúne las vivencias de un hombre ligado durante toda su vida al campo y a una manera de cazar que hoy resulta difícil encontrar.
Por sus páginas pasan podencos, escopetas paralelas, rastros, jornadas en la sierra y métodos que pertenecen a otro tiempo. Pero lo importante no son únicamente las anécdotas cinegéticas, sino todo lo que aparece alrededor de ellas: la relación con los animales, el conocimiento del terreno y una sociedad rural en la que la caza formaba parte de la vida cotidiana.
Hay algo especialmente reconocible en este libro para cualquiera que haya tenido la suerte de escuchar a sus mayores hablar de caza. Durante generaciones, muchas de esas historias nunca se escribieron. Se contaban después de comer, junto al fuego o al terminar una jornada de campo, y quedaban guardadas en la memoria de quien las había escuchado.
Este libro intenta que algunas de ellas no desaparezcan.








