La historia llega desde la provincia de Lérida, donde Rosa Montañà Barnolas, una cazadora catalana con amplia experiencia, ha abatido un corzo que rompe con el patrón clásico de la especie. El lance tuvo lugar el pasado 6 de abril durante un rececho que, en principio, tenía otro objetivo muy distinto.
El animal, que ya ha generado expectación entre quienes han podido verlo, presenta una configuración de cuerna completamente atípica, algo que no suele observarse habitualmente. Rosa lo explica con naturalidad, todavía sorprendida por lo ocurrido: «Íbamos buscando a otro corzo que también lo teníamos controlado y ese sí que es bonito… y por sorpresa nos salió este monstruo que… Bueno, que flipamos».
Durante la aproximación, el tiempo jugó en su contra. La cazadora reconoce que algunas de las imágenes fueron tomadas con flash porque la noche se les echó encima.

Una cuerna fuera de lo común
Lo que hace especial a este corzo no es tanto el número de puntas como su disposición. Al observarlo con detalle se aprecia una anomalía evidente: cinco de las puntas se proyectan hacia atrás, como si fueran todas contraluchaderas.
Este detalle rompe completamente con la estructura típica del corzo, que suele presentar dos luchaderas, dos contraluchaderas y las puntas principales orientadas hacia arriba o ligeramente abiertas. En este caso, la cuerna ofrece una estética distinta, casi desconcertante, que le da un aspecto muy característico.

La propia cazadora lo describe así: «Tiene siete puntas, eso sí, de un lado tiene cuatro y de la del otro tres. Y hay dos puntas que se entrelazan». Esa asimetría, unida a la orientación invertida de varias puntas, convierte al animal en un ejemplar realmente singular.
Un lance inesperado
El rececho comenzó con otra idea en mente. Rosa y su acompañante tenían localizado otro corzo, al que pretendían dar caza esa misma jornada. Sin embargo, el monte tenía preparada una sorpresa. «No tenía controlado para nada el corzo», explica. La aparición del animal fue totalmente fortuita, lo que añade aún más valor al lance. En cuestión de segundos, lo que iba a ser una jornada más se convirtió en un momento difícil de olvidar.
La joven destaca que el lance tuvo lugar justo un año después de que abatiera un curioso corzo asesino que llevaba siguiendo años.

Más allá de su puntuación o posible homologación, este corzo destaca por su rareza morfológica, algo que suele despertar gran interés entre aficionados y gestores. La propia protagonista insiste en que las imágenes no reflejan bien su tamaño ni su singularidad: «Creo que las fotos no hacen justicia de realmente lo grande que es y el monstruo que es».
Este tipo de ejemplares, fruto de variaciones genéticas o alteraciones en el desarrollo de la cuerna, son poco frecuentes y suelen convertirse en piezas muy comentadas dentro del mundo cinegético.








