Los ciervos pueden ofrecer información valiosa sobre la circulación del virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en el campo español. Una investigación realizada entre 2024 y 2026 ha encontrado anticuerpos frente a este patógeno en 87 de los 124 ciervos rojos analizados, un 70,16%. El trabajo también examinó jabalíes y gamos para conocer su exposición a esta zoonosis transmitida principalmente por garrapatas.
Los resultados se han presentado en el 8.º Congreso de la Asociación Europea de Diagnósticos de Laboratorio Veterinario, celebrado del 19 al 21 de octubre en Atenas. En la investigación han participado especialistas de la Universidad Complutense de Madrid y su centro VISAVET, del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC-CSIC) y del CIBERINFEC del Instituto de Salud Carlos III.
Diferencias entre ciervos, jabalíes y gamos
El equipo estudió muestras de 184 ungulados silvestres del centro y sur de España mediante una prueba ELISA comercial. En conjunto, 107 animales presentaron anticuerpos frente al virus, lo que supone una seroprevalencia del 58,15%. Hubo resultados positivos en todas las localidades muestreadas.
Las diferencias entre especies fueron pronunciadas. Mientras que en los ciervos la proporción superó el 70%, entre los jabalíes se detectaron anticuerpos en 12 de los 49 ejemplares estudiados: un 24,49%, una frecuencia menor que coincide con lo observado en investigaciones anteriores realizadas en España. En los gamos, ocho de los once animales analizados dieron positivo, el 72,73%. Es el porcentaje más alto de los tres grupos, aunque corresponde también al menor número de ejemplares examinados. Los ciervos constituyeron la mayor parte de la muestra y ocupan un lugar destacado en las conclusiones del trabajo.

Qué significa encontrar anticuerpos frente al virus
La presencia de anticuerpos aporta evidencias de que los animales han estado expuestos al patógeno y que están respondiendo frente a él. No obstante, el resultado no equivale a demostrar que tengan una infección activa en el momento del muestreo.
La enfermedad se transmite principalmente mediante garrapatas del género Hyalomma. Según explica la Organización Mundial de la Salud, los animales pueden infectarse por la picadura de estos artrópodos y mantener el virus en la sangre durante aproximadamente una semana, permitiendo que otras garrapatas lo adquieran al alimentarse. La infección puede transcurrir sin signos aparentes de enfermedad en los animales.
Las especies cinegéticas como centinelas sanitarios
Los autores destacan la utilidad de los ungulados silvestres como centinelas para vigilar la circulación del virus. Estas especies sirven de hospedadores a las garrapatas y su estudio ayuda a comprender el ciclo del patógeno en los ecosistemas naturales. El resumen científico de VISAVET sitúa esa circulación en España desde 2002.
Para el sector cinegético, el interés del hallazgo reside en la información sanitaria que pueden proporcionar especies tan habituales como el ciervo, el jabalí o el gamo. Los investigadores defienden mantener la vigilancia activa en las áreas de riesgo e integrar los datos de salud animal, humana y ambiental para mejorar la evaluación del riesgo de infección en personas.








