La escena dura apenas unos segundos, pero refleja un comportamiento que se repite cada primavera en numerosos puntos de España. Un grupo de ciclistas encuentra un corcino oculto entre la vegetación durante una ruta y uno de ellos decide cogerlo en brazos mientras sus compañeros graban la escena. El vídeo, difundido en redes sociales, ha vuelto a poner sobre la mesa un problema del que llevan años alertando los especialistas en fauna silvestre: la recogida o manipulación de crías de corzo que aparentemente parecen solas, pero que en realidad no están abandonadas.

«Mira que os iba a decir… Yo por aquí he visto corzos…», comenta el hombre que sostiene al animal mientras el resto del grupo lo filma. Otro de los presentes añade: «Animalito». Instantes después, el propio ciclista reconoce el riesgo que supone haberlo tocado. «Lo voy a dejar porque va a coger mi olor…», afirma antes de preguntar: «¿Ya? ¿Lo habéis grabado?».

En la publicación original podía leerse el mensaje: «Gracias señor por estos regalos». Según consta en la grabación, los hechos habrían ocurrido durante una ruta por los conocidos toboganes de Villarrubia, probablemente en Villarubia de Santiago, en la provincia de Toledo.

El ciclista que cogió el corcino mostrándolo a cámara mientras sus compañeros lo graban. © Instagram

Un gesto que suele hacerse con buena intención

Las imágenes han generado numerosas reacciones en redes sociales, aunque los expertos insisten en que este tipo de actuaciones suelen producirse por desconocimiento y no con mala fe. El problema es que intervenir puede tener consecuencias muy graves para el animal. Durante las primeras semanas de vida, los corcinos permanecen inmóviles entre la hierba o los cultivos mientras la madre se mantiene alejada. Es un mecanismo natural de defensa. Al no desprender apenas olor y quedarse quietos, pasan desapercibidos para los depredadores. Muchas personas, al encontrárselos solos y sin moverse, creen erróneamente que han sido abandonados.

Varios compañeros graban al hombre reteniendo al corcino contra su pecho mientras el animal llama a su madre y tratar de escapar. © Instagram

Sin embargo, la madre suele estar vigilando desde cierta distancia y regresa periódicamente para amamantarlos. Cuando una persona toca al animal, lo manipula o incluso se lo lleva del lugar, las posibilidades de supervivencia del corcino disminuyen de forma drástica.

La Asociación del Corzo Español lleva casi dos décadas intentando combatir este problema a través del Proyecto Corcino, una campaña de concienciación que este 2026 alcanza ya su XIX edición.

Cartel del Proyecto corcino 2026. © ACE

La ACE insiste: no hay que tocarlos

Desde la asociación recuerdan cada primavera que la mejor ayuda es no intervenir. Muchos de los corcinos recogidos por particulares terminan en centros de recuperación de fauna, aunque no todos logran sobrevivir. Además, los ejemplares que salen adelante suelen desarrollar una fuerte impronta humana, perdiendo parte de su comportamiento natural y reduciendo sus posibilidades de regresar al medio silvestre.

La expansión del corzo en la península ibérica y el auge de actividades al aire libre han multiplicado este tipo de encuentros. Senderistas, ciclistas, corredores o personas que pasean por el campo se topan cada vez más con estas crías durante los meses de mayo y junio. La ACE también advierte de que la difusión de este tipo de vídeos en redes sociales puede contribuir, aunque sea de forma involuntaria, a normalizar conductas que resultan perjudiciales para la fauna silvestre. De ahí que campañas como Proyecto Corcino insistan tanto en trasladar un mensaje sencillo: si encuentras un corcino solo y tranquilo entre la vegetación, lo más probable es que todo esté funcionando exactamente como debe.

El hombre retiene al animal unos segundos más para asegurarse de que todo ha sido grabado. © Instagram

Además de las acciones divulgativas en redes sociales, la asociación cuenta con materiales educativos específicos para acercar esta problemática a los más jóvenes. Entre ellos destaca Bajo el manto de la bruma, el cuento infantil elaborado por Laureano de las Cuevas —tesorero de la Asociación del Corzo Español (ACE) y profundo conocedor de la especie— para explicar cómo viven estas crías y por qué es tan importante no interferir en sus primeros días de vida.

La primavera, una época especialmente delicada

Los expertos recuerdan que estos episodios se disparan precisamente en primavera, coincidiendo con la época de nacimientos. Es entonces cuando más importante resulta extremar la precaución en el campo y comprender el comportamiento natural de la especie.

En la mayoría de los casos, recalcan desde la ACE, un corcino inmóvil y aparentemente indefenso no necesita ayuda. Lo que necesita es que lo dejen tranquilo.

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