Las imágenes que llegan desde Niebla muestran con toda crudeza las dos caras que ha dejado el incendio forestal que desde el pasado 6 de agosto castiga esta zona de Huelva. En unas aparecen ciervos muertos entre la vegetación calcinada. En otras, animales que han logrado sobrevivir avanzan por un paisaje ennegrecido en el que han desaparecido buena parte del alimento, el refugio y los puntos de agua de los que dependían.
Y entre esas imágenes, entre el polvo y la ceniza, aparecen también los cazadores. Todoterrenos cargados de comida, sacos y recipientes con agua recorren los caminos de las zonas afectadas para intentar mantener con vida a las reses que escaparon del fuego. En algunos de los vídeos enviados a Jara y Sedal se ve incluso a niños pequeños, hijos de cazadores, ayudando a repartir el alimento por los caminos. Aprendiendo que la caza es también esto: cuidar al campo cuando más lo necesita.

Las fotografías y grabaciones han sido remitidas a esta revista por Jesús María Vidosa Pérez, directivo del aprovechamiento cinegético de los Baldíos de Niebla, uno de los terrenos directamente golpeados por el incendio. «Nosotros nos hemos quedado con unas 1.200/1.500 hectáreas sin tocar, pero hemos perdido sobre unas 10.500 hectáreas», explica Vidosa a Jara y Sedal. Junto a su mensaje ha enviado imágenes tanto de los daños provocados por las llamas como de los trabajos que están realizando actualmente en el acotado.
Son terrenos en los que saben que durante un tiempo no se podrá cazar. La prioridad será recuperar el monte y conseguir que los animales que sobrevivieron al incendio puedan seguir prosperando y dejar atrás la pesadilla.
Un incendio que ya ha recorrido más de 31.000 hectáreas
La dimensión de la catástrofe permite entender el escenario al que se enfrentan ahora estos cazadores. El incendio se declaró durante la tarde del jueves 6 de agosto en las proximidades de la carretera HU-3106, en el paraje de Raboconejo, dentro del término municipal de Niebla. La Junta de Andalucía activó ese mismo día la fase de emergencia del Plan Infoca ante la evolución de las llamas y comenzó a ordenar los primeros alejamientos preventivos de población.
Ocho días después, este viernes 14 de agosto, el fuego había recorrido ya más de 31.000 hectáreas y el dispositivo continuaba en Situación Operativa 2. La magnitud del incendio ha obligado durante estos días a desalojar o alejar preventivamente a vecinos de numerosos núcleos y diseminados de Niebla, Villarrasa, Berrocal, Zalamea la Real, Paterna del Campo, La Palma del Condado, Escacena del Campo, El Madroño y Aznalcóllar. A primera hora de este viernes todavía permanecían 658 personas en situación de alejamiento preventivo, aunque la evolución en algunos sectores había permitido comenzar los primeros regresos.
Las condiciones han convertido el de Niebla en uno de los grandes incendios de este verano. El viento, la abundancia de combustible vegetal, la complejidad del terreno y la aparición de continuos focos secundarios han dificultado enormemente los trabajos de extinción desde sus primeras jornadas.
Cuando las llamas pasan, además, comienza una emergencia distinta y mucho menos visible: la de los animales que sobreviven.

Ciervos muertos y supervivientes en mitad de un paisaje calcinado
Los cazadores de Baldíos de Niebla están comprobándolo directamente sobre el terreno. Parte de las imágenes recibidas por Jara y Sedal muestran ciervos que no lograron escapar y murieron alcanzados por el incendio. Otras permiten ver ejemplares supervivientes moviéndose por las zonas afectadas.
Para estos últimos comienza ahora una etapa especialmente difícil. Allí donde el fuego lo ha arrasado prácticamente todo no basta con haber escapado de las llamas. Los animales tienen que encontrar alimento, agua y zonas donde refugiarse después de perder buena parte del hábitat que utilizaban hasta hace apenas unos días. Por eso los cazadores están regresando a esos terrenos con sus vehículos cargados de comida y agua.
En los vídeos que acompañan esta noticia se observa cómo recorren los caminos con todoterrenos para distribuir alimento en distintos puntos del acotado. No se trata simplemente de descargarlo a la entrada de la finca: hay que transportarlo hasta las áreas donde permanecen los animales y repetir la operación a medida que consumen los recursos disponibles.
La escena de varios niños colaborando en el reparto resume además una realidad que habitualmente permanece lejos de los grandes titulares. La gestión de un terreno cinegético no termina cuando desaparece la posibilidad de cazar. En este caso ocurre exactamente lo contrario: después de perder alrededor de 10.500 hectáreas, sus gestores siguen entrando en el monte y dedicando tiempo, vehículos y recursos a unos animales que probablemente no podrán cazar durante las próximas temporadas.
Vidosa ha querido además que esta publicación sirva para reconocer a todas las personas que están haciendo posible esta ayuda: «Desde Baldíos de Niebla queremos dar las gracias a todos los socios, colaboradores, vecinos y demás personas que están aportando y donando comida para ayudar a los animales que han sobrevivido al incendio».

Tres toneladas de grano para los cotos afectados
La actuación de Baldíos de Niebla tampoco es un caso aislado dentro del incendio. La Federación Andaluza de Caza anunció esta semana la entrega de tres toneladas de trigo y maíz a las cinco sociedades cinegéticas de Huelva afectadas por el fuego: Valverde del Camino, San Vicente Mártir de Villarrasa, Berrocal, Niebla y Baldíos de Niebla. Según explicó la propia Federación, estas sociedades ya estaban trabajando con sus propios recursos para recuperar sus acotados y proporcionar alternativas de alimento a la fauna ante la enorme pérdida de hábitat provocada por las llamas.
El delegado provincial de la FAC en Huelva, Miguel Gómez Belén, resumía así esa respuesta: «los cazadores han sido el primer colectivo en acudir en ayuda de la fauna y la naturaleza. Lo hacen por principios y valores: en muchas de estas zonas no se cazará esta temporada y tampoco la siguiente, pero eso no es razón para no trabajar con todo por la recuperación y la conservación del patrimonio natural de todos los onubenses».
@jara_y_sedal En las zonas quemadas de Niebla no se ven animalistas ni ecologistas repartiendo alimento. Sí se ve a los cazadores entrando con sus todoterrenos para llevar comida y agua a los animales que han sobrevivido al incendio. #Caza #Cazadores #Niebla #Huelva #Incendios ♬ Einaudi: Experience – Ludovico Einaudi & Daniel Hope & I Virtuosi Italiani
Una respuesta que se está repitiendo por toda España
Lo que está ocurriendo en Niebla se suma a una movilización que Jara y Sedal viene documentando este verano en diferentes zonas de España golpeadas por los incendios. En Ávila, cazadores y sociedades cinegéticas han movilizado alimento, agua, vehículos y maquinaria para auxiliar a la fauna de los terrenos quemados, llegando a recibir un tráiler con 25.000 kilos de patatas para su posterior distribución. En la Sierra de Grazalema, distintas sociedades reunieron más de 2.000 kilos de alimento después del incendio. También en la Comunidad Valenciana varios clubes han distribuido cientos de kilos de comida y agua y han repuesto bebederos tras el paso del fuego.
El patrón se repite: cuando desaparece la vegetación y quedan inutilizados los recursos naturales de los animales, son las propias sociedades y gestores cinegéticos quienes conocen los caminos, los puntos de agua y las zonas utilizadas por la fauna y pueden reaccionar rápidamente. Eso es precisamente lo que están haciendo ahora los cazadores de Baldíos de Niebla.
Han perdido la mayor parte de su terreno. Saben que la actividad cinegética quedará condicionada por la recuperación del monte. Han visto animales muertos entre las cenizas y están encontrando otros que consiguieron escapar. Y, mientras todavía continúa la lucha contra uno de los mayores incendios que ha sufrido Huelva, vuelven una y otra vez por los caminos quemados con sus todoterrenos cargados de comida y agua. Esta vez no para cazar esos ciervos, sino para intentar que sobrevivan.








