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El puesto del siglo: caza ocho jabalíes, uno de ellos con estos impresionantes colmillos

Pedro Marco vivió el pasado sábado 28 de noviembre «la batida de su vida». Cazó nada menos que ocho jabalíes en el mismo puesto y uno de ellos probablemente será medalla de oro.

El cazador salmantino Pedro Marco, de 40 años de edad y natural de la localidad de Coquilla de Huebra, vivió el pasado sábado 28 de noviembre «la batida de su vida» durante una jornada cinegética celebrada en el coto social del municipio de Navarredonda de la Rinconada, en la provincia de Salamanca. Marco pagó 60 euros por su puesto y abatió ni más ni menos que ocho jabalíes, uno de ellos posible medalla de oro con hasta 21 centímetros de navajas.

El cazador ha detallado a Jara y Sedal cómo vivió, minuto a minuto, la apasionante jornada cinegética en este rincón charro: «Para empezar, tengo que agradecer el gesto de mi amigo Juan Martín, que me cedió el puesto que le había tocado ya que el suyo era superior y el mío estaba en la parte inferior del coto, muy cerca del río. Eso fue lo que hizo que todos los jabalíes pasasen por allí y que me hiciese hasta con ocho ejemplares», explica el cazador.

Tras el sorteo, Pedro tardó una hora en llegar a su puesto debido a lo sucio del terreno y lo complicado: «Me tocó el puesto de mi vida, sin duda. Abatí ocho cochinos, y el sexto de ellos además era tremendo».

El sexto, el más destacado: ‘sólo’ 80 kilos pero con unas monstruosas defensas

Uno a uno le fueron entrando en cuanto comenzó la batida los animales: «Cacé tres jabalíes de setenta kilos aproximadamente, otros cuatro de unos cuarenta y el sexto que cacé fue el descomunal, que aunque tenía 80 kilos sus defensas eran monstruosas», admite el cazador charro.

Su captura llegó a media mañana aproximadamente: «Ya había cazado cinco y estaba con una sonrisa de oreja a oreja cuando apareció éste. Fue un lance muy rápido, ya que entró corriendo y en el primer disparo me hice con él», detalla sobre un disparo que llevó a cabo con su rifle Browning en calibre .30-06 Springfield y munición Sako.

Gran labor de la rehala

Marco pone en valor el buen hacer de la rehala: «Fue detrás de todos los jabalíes que abatí menos del grande. Sin duda, un efectivo trabajo», señala. Tras cobrar las piezas, asegura que tendrá carne no sólo para el próximo invierno, sino «para una muy larga temporada», concluye en declaraciones a este medio.