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Cazan una hembra de jabalí con los colmillos de un gran macho en Jaén

Este cazador abatió este jueves en su coto social, ubicado en las cercanías de la localidad jienense de Cambil, una jabalina con unos enormes colmillos.

jabalina con grandes colmillos
Detalle de los colmillos de la jabalina.

El veterano cazador Juan Ramírez Romero, que lleva 46 años cazando el jabalí en espera, nunca había visto un ejemplar como el que abatió este jueves, 28 de octubre, en su coto ubicado en las cercanías de la localidad de Cambil (Jaén). Se traba de una jabalina con unos enormes colmillos más propios de un gran macho.

«Hace unos días, paseando una de mis perras, ésta protagonizó una ladra y vino después herida; sabía que algún animal de grandes colmillos había por la zona, pero no me imaginaba que sería una hembra», explica Juan sobre ese primer incidente.

Días después, ya con la veda abierta, volvió cerca del citado lugar y, con tres de sus cachorros, dio con el rastro de la jabalina. «Por las heridas que había causado a mi perro pensé que era un macho, pero mi sorpresa llegó cuando vi que ya abatido, se trataba de una hembra».

Su colmillo izquierdo sobresale 10 centímetros por fuera de la mandíbula y 9 el derecho, todo un portento de trofeo que Juan trató de inmortalizar en vídeo. Te lo mostramos a continuación.

Otra hembra de jabalí con un magnífico trofeo abatida también en Jaén

jabalina con colmillos
Fernando y Antonio Ramos Espinosa junto a su primo Marcelo Ramos, quien abatió este raro ejemplar. / Fernando Ramos

Las imágenes de Juan Ramírez nos recuerdan al ejemplar abatido hace tres años por Marcelo Ramos en Campillo de Arenas, también en Jaén. En aquella ocasión las dimensiones de los colmillos de la hembra -23 y 24 centímetros de longitud- hubieran sido suficiente para tratar de homologarlo, si hubiera sido un macho. 

Según relató entonces a Jara y Sedal el primo del cazador, quien le acompañó durante la cacería, los perros dieron con un buen ejemplar de jabalí que les plantó cara sin escapar hacia los puestos, como suelen hacer los macarenos más veteranos. Marcelo se apresuró entonces y consiguió abatirlo, pero al examinarlo con detenimiento no salía de su asombro: se trataba de una jabalina con unos colmillos de gran tamaño.