El Delta del Ebro es un lugar paradisíaco no solamente para el turismo natural, sino también para la caza y la pesca. En este lugar de la provincia de Tarragona se lleva a cabo, de forma histórica, la curiosa caza de la gallineta o polla de agua (Gallinula chloropus) en arrozales, una modalidad que se practica tan sólo durante 20 días al año -entre finales de octubre e inicios del mes de noviembre- y que tiene adeptos tanto de la zona, como de otros lugares de nuestra geografía.

Uno de ellos es Aitor Moya, cazador que ha narrado a la redacción de Jara y Sedal los secretos de esta práctica que, en nuestro país, tan sólo se lleva a cabo en esta zona de Cataluña y en la Albufera valenciana -antiguamente también se practicaba en Doñana, pero ahora ha desaparecido de esa zona-.

Según detalla Moya, esta modalidad «es como una religión que se practica muchas veces descalzo, con una caña y con perros cazando las piezas a diente». «Aparte de ser la carne reina durante el mes de octubre y noviembre en nuestra zona, donde se pueden pagar precios muy elevados por cada ejemplar para llevarlos a la cocina», añade. Destaca además que «la esencia es practicarla a diente, pero la mayoría la practican con arma de fuego; en mi caso, preferí introducir aves de cetrería para llevarla a cabo», señala sobre cómo las captura con águilas de Harris.

ELA FIRNA cazar gallinetas en el Delta del Ebro

El proceso para cazar pollas de agua en el Delta del Ebro es complejo, pero gratificante para los cazadores que lo realizan: «Nos metemos dentro del barro, en el agua, y hay cazadores que lo hacen descalzos, algo que tiene su encanto», vuelve a recordar Moya.

«Cuando se terminan esos veinte días de caza, la carne de la gallineta ya no tiene sabor», recalca sobre cómo alimentarse de arroz dota a su carne de ‘algo’ especial. «Estas aves comen solamente arroz, y eso hace que tengan una carne súper sabrosa y con grasa». El cupo es de 30 cada jornada por cazador.

También cazan estas piezas en desagües de campos regados

Aunque se caza dentro de los arrozales, también tienen permiso para hacerlo en desagües de campos regados por el río Ebro, donde estos animales también acostumbran a estar: «El río lo pasan al canal de obra, donde están los arrozales, y el agua entra y sale a este lugar; en vez de ir directamente al mar, ésta hace su ciclo para regar las tierras». Y el cazador recalca que «el agua no se pierde, sino que se aprovecha porque continúa su trayecto».

Un cruce de drahthaar, braco y labrador especial para cazar gallinetas

Esta modalidad de caza «se hace con perro de muestra, pero incluso ya hay una raza especial para este tipo de agua: se han cruzado drahthaar, braco y labrador, con lo que se ha hecho una raza única. Son perros muy duros, súper nadadores», señala.