Cuarenta y tres semanas de dispositivo, más de 1.100 efectivos desplegados y 12.323 jabalíes capturados dentro de la zona encapsulada. Con ese balance, la Generalitat ha anunciado que el plan de erradicación de la peste porcina africana (PPA) en Cataluña entra en su última fase, una etapa que no significa el fin de las restricciones sino todo lo contrario: la concentración máxima del esfuerzo sanitario para acabar con cualquier foco que aún pueda mantener el virus circulando entre los jabalíes.
El anuncio lo hizo el 23 de septiembre el conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Òscar Ordeig, en una reunión con la consellera de Interior, Núria Parlon, y los alcaldes de los municipios sometidos a restricciones de movilidad por la enfermedad. Ordeig explicó que, tras más de 43 semanas de despliegue continuado, «el Plan entra ahora en su última fase, que concentra los esfuerzos dentro de la zona encapsulada con el objetivo de eliminar cualquier posibilidad de que el virus pueda mantenerse». El objetivo de la Generalitat es cerrar esta etapa antes de que termine el año. Para quien vive del monte, gestiona un coto en la comarca o cría cerdos en la zona metropolitana de Barcelona, el mensaje de fondo es sencillo: la normalidad sigue sin llegar. Las batidas sanitarias continuarán, los controles se reforzarán y las limitaciones de acceso al medio natural seguirán vigentes mientras persista el riesgo de contagio entre jabalíes.
Qué es la peste porcina africana y por qué se ceba con el jabalí
La peste porcina africana es una enfermedad vírica que afecta exclusivamente a los suidos —cerdos domésticos y jabalíes— y que puede alcanzar una mortalidad prácticamente total entre los animales infectados. No es una zoonosis: no se transmite a las personas ni por contacto ni por el consumo de carne de cerdo. El problema es otro. El jabalí se mueve sin respetar lindes de fincas ni de cotos, puede recorrer largas distancias y sus cadáveres mantienen el virus activo en el entorno durante meses, lo que convierte a la especie en el principal reservorio silvestre de la enfermedad y en el objetivo prioritario de cualquier estrategia de erradicación. Por eso el dispositivo catalán no se limita a vigilar granjas: persigue reducir al máximo la densidad de jabalíes dentro del perímetro afectado y localizar cada cadáver antes de que otro animal pueda contagiarse a través de él.

El brote se detectó en noviembre de 2025 en Cerdanyola del Vallès (Barcelona), la primera vez que la PPA reaparecía en España desde su erradicación en 1994. Desde entonces, la Generalitat ha mantenido activo un operativo de vigilancia, trampeo y batidas que ha ido creciendo en intensidad a medida que aparecían nuevos focos, tal y como recogió Jara y Sedal en la evolución del brote desde sus primeros meses.
12.323 jabalíes capturados y cinco positivos más esta semana
La cifra acumulada desde el inicio del dispositivo asciende a 12.323 jabalíes capturados, tras sumar 354 ejemplares en la última semana. Para lograrlo se organizaron 20 batidas con la participación de 351 cazadores y 406 perros, un trabajo que se apoya en 34 trampas individuales, 94 sistemas colectivos Pig Brig y 351 cerramientos ya ejecutados en el terreno. Esa cifra no equivale, sin embargo, a que el virus esté controlado. La última actualización epidemiológica registra cinco nuevos positivos: cuatro en el municipio de Barcelona y uno en Sant Cugat del Vallès (Barcelona). De las 458 muestras analizadas en la semana, 453 dieron negativo.
Son datos que explican por qué la Generalitat habla de «última fase» y no de erradicación conseguida: mientras sigan apareciendo animales infectados dentro del perímetro, el riesgo de que el virus se mantenga en circulación sigue abierto.
Más capturas, más vigilancia y control de actos vandálicos
La nueva etapa trae consigo un paquete de medidas concretas. Las autoridades intensificarán al máximo las capturas de jabalíes dentro de la zona encapsulada, reforzarán las actuaciones en los núcleos urbanos afectados y aumentarán los esfuerzos para localizar y retirar cadáveres, siempre bajo los protocolos de bioseguridad ya establecidos. El dispositivo contempla también reforzar la vigilancia sobre los cerramientos y sistemas de captura para evitar actos vandálicos que puedan inutilizarlos o abrir vías de escape a los animales, además de un mayor acompañamiento a los equipos que trabajan durante la noche.
Para el sector cinegético conviene aclarar una distinción importante: estas batidas no son caza ordinaria, sino intervenciones sanitarias dirigidas por la Administración, con cazadores formados que actúan bajo supervisión oficial. Las condiciones concretas de acceso, movimiento y actividad en cada municipio dependen de las resoluciones vigentes de zonificación sanitaria, que la Generalitat ha ido actualizando cada vez que aparece un nuevo foco. Ese marco se sostiene en el Reglamento de Ejecución (UE) 2023/594, la norma europea que define las zonas restringidas I, II y III y regula qué se puede mover, cazar o transportar en cada una de ellas.

La experiencia europea: erradicaciones posibles, pero lentas
Cataluña no es el primer territorio europeo que se enfrenta a esta batalla. Chequia logró erradicar el virus en jabalíes tras el brote de 2017-2018, y Bélgica hizo lo propio después del que sufrió en 2018-2019. A ellos se suman tres episodios resueltos en Italia entre 2022 y 2025 y el caso de Suecia en 2023. La experiencia acumulada en esos procesos apunta a que la erradicación se logra combinando con intensidad tres herramientas: la contención mediante vallados, la retirada sistemática de cadáveres y la reducción de la población de jabalíes, exactamente el mismo esquema que aplica ahora el dispositivo catalán.
El caso sueco, sin ir más lejos, se resolvió con la implicación directa de los cazadores locales en la búsqueda de cadáveres y el respeto ciudadano a las restricciones, un modelo de cooperación que las autoridades catalanas están replicando con la incorporación de sociedades de caza al operativo. Pero ningún proceso ha sido rápido ni sencillo: Alemania sigue registrando saltos del virus a larga distancia desde sus zonas infectadas, e Italia sufrió hasta cuatro introducciones distintas en solo dos años. La lección que dejan estos precedentes es que la contención en un entorno periurbano como el área metropolitana de Barcelona, con alta densidad de jabalí y millones de personas moviéndose a diario por el territorio, resulta especialmente compleja.
¿Cuándo podrán reabrir los espacios afectados?
La Generalitat constituirá un grupo de trabajo con los ayuntamientos y los equipos técnicos para analizar la evolución epidemiológica y estudiar posibles reaperturas progresivas de espacios de cara a finales de año. La propia Conselleria ha precisado que estas reaperturas se valorarán con todas las garantías de seguridad y en función de cómo evolucione la situación sanitaria. Ordeig lo resumió así: cuando desaparezca el riesgo de transmisión del virus entre jabalíes, se podrá evaluar una flexibilización de las restricciones vigentes, siempre de acuerdo con los datos epidemiológicos disponibles en cada momento.
Eso significa que no hay todavía fecha cerrada ni garantía de que todos los terrenos, caminos o cotos afectados vayan a abrir al mismo tiempo. La flexibilización dependerá municipio a municipio de la resolución que module cada zona de riesgo, y cualquier cazador, ganadero o vecino debe consultar la disposición vigente antes de organizar una actividad, mover animales o acceder a un espacio bajo control.
Qué pide la Generalitat a la ciudadanía
Las autoridades insisten en tres recomendaciones dirigidas a quienes viven o se mueven por las zonas afectadas: no alimentar en ningún caso a los jabalíes, hacer un uso correcto de los contenedores de basura para no dejar residuos accesibles que atraigan a los animales hacia calles y núcleos habitados, y avisar de inmediato al teléfono de emergencias 112 si se encuentra un jabalí muerto o con síntomas compatibles con la enfermedad, sin manipular el cadáver.
La Generalitat ha subrayado que la peste porcina africana es mortal para los jabalíes y que puede tener un impacto económico severo sobre sectores estratégicos, entre ellos la ganadería porcina, lo que justifica mantener la máxima intensidad en las actuaciones mientras el foco siga activo. Para el sector cinegético catalán, la implicación en las batidas sanitarias ha sido determinante en la reducción de la población de jabalí dentro del perímetro. La Generalitat ha reconocido a las sociedades de cazadores como el principal sistema de control poblacional de la especie en Cataluña, y ha destinado ayudas específicas para compensar a aquellas cuya actividad ha quedado limitada por las restricciones sanitarias. La hemeroteca de Jara y Sedal ha seguido semana a semana la evolución de los positivos detectados en la zona metropolitana desde que se confirmó el primer caso en 2025.








