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Familias necesitadas con niños se alimentan con carne de caza gracias a una iniciativa de guardas y cazadores

«Tenemos tres hijos y solo podemos comprar carne de la que se va a caducar para comer los domingos», asegura uno de los beneficiarios de esta iniciativa solidaria golpeado por la crisis del coronavirus.

Javier Fernandez-Caballero

El colectivo de guardas rurales de La Rioja ha vuelto a sacar a la luz la solidaridad del mundo cinegético. Lo ha hecho con una nueva iniciativa a través de la cual está donando carne de caza a las familias que más están sufriendo la crisis del coronavirus.

Según ha detallado en declaraciones a Jara y Sedal Jorge Alonso, guarda rural y uno de los organizadores de la iniciativa, la idea surgió cuando, durante el pasado confinamiento, ya donaron carne de corza que habían abatido ellos mismos con unos permisos especiales por daños. «Este tema volvió ahora a nuestras cabezas, ya que se están abatiendo muchos conejos en las últimas semanas en La Rioja. Por ello decidimos ponernos de acuerdo los 33 miembros de la Asociación de Guardas Rurales de La Rioja para hacer las labores de logística», explica Alonso.

Como ejemplo Alonso detalla que «un cazador ha donado 100 kilos de carne envasada y analizada». «La traeremos a la Cocina Económica de Logroño, una asociación que reparte entre los más necesitados», añade el guarda rural.

Por su parte un coto de pesca intensivo también les ha llamado para hacer donaciones semanales de trucha en una respuesta del sector que ha sido sorprendente: «Todo el mundo nos está ayudando».

Así se creó, paso a paso, la iniciativa

El primer paso para llevar a cabo este proyecto ha sido el de crear un grupo en Facebook llamado ‘Caza Solidaria’ a través del cual organizan el reparto de la carne donada por los cazadores.

Durante los últimos días, los guardas rurales han compartido en el citado grupo varios de los dramáticos testimonios que está dejando esta crisis del COVID en algunas familias riojanas: «Somos una familia de Haro que vivimos mi marido y yo junto a mis hijos y nietos en una pequeña casa. Recibimos dos pensiones y mis tres hijos están en paro. Toda ayuda nos vendrá bien», señala uno de los testimonios que los guardas rurales han colgado en Facebook.

De este modo, entregan carne de jabalí, corzo o conejo a los más necesitados, como este otro caso: «Somos una familia de un pueblo de La Rioja. La mamá y el papá tenemos minusvalías y recibimos ayuda de los servicios sociales, pero andamos escasos para dar carne a nuestros cuatro hijos», señala otro de los relatos publicado por los guardas rurales.

Más relatos desgarradores

A la izquierda, varios conejos limpios donados por un cazador; a la derecha, seis truchas donadas por un pescador. © Facebook

Los relatos desgarradores son continuos en el grupo de Facebook en el que cazadores y pescadores han sido la salvación de muchas familias que no tienen qué echarse a la boca, como este otro: «Tenemos tres hijos y solo podemos comprar carne de la que se va a caducar para comer los domingos. Mis hijos llaman al domingo El día de la carne con patatas y les encanta».

O el siguiente, que también es realmente desgarrador: «Mi mujer y yo comemos poco para que mi hijo de cinco años tenga más, pero al no disponer de mucha proteína, sufre de desnutrición», narra otro afectado por esta grave crisis.

Los guardas rurales también ayudaron a la sociedad durante la cuarentena con otra iniciativa

CORZAS
Las hamburguesas, ya listas. / V.P.

Estos guardas forestales de La Rioja también ayudaron a la sociedad durante la cuarentena con otra iniciativa. Todo comenzó cuando abatieron varias corzas en unos cotos que vigilan en Navarra, tras publicarse la Resolución del Director General de Medio Ambiente de esta comunidad para reducir los daños a la agricultura. Aunque el objetivo principal era ayudar a los agricultores para garantizar el suministro de alimento en estos momentos complicados, los guardas quisieron ir más allá y ayudar a otro colectivo: el de los más desfavorecidos. Con la carne hicieron hamburguesas para donarlas a un comedor social de La Rioja, en concreto a la Cocina Económica de Logroño.