En plena comarca del Alto Tajo, donde la despoblación y el abandono del campo han cambiado el paisaje en apenas unas décadas, el pequeño municipio de El Recuenco (Guadalajara) ha decidido probar una solución poco habitual. La llegada de nueve bisontes europeos pretende recuperar funciones que antes desempeñaban los ganaderos y que hoy nadie asume.

El pueblo, con apenas una veintena de vecinos en invierno, ha visto cómo el monte se volvía cada vez más denso y vulnerable al fuego. Sin ganado que limpie el terreno, la vegetación se acumula y aumenta el riesgo de incendios. En este contexto, la introducción de grandes herbívoros se plantea como una herramienta natural de gestión.

Los animales, cinco hembras y cuatro machos, llegaron en enero procedentes de una finca en Segovia. Allí ya vivían en condiciones de semilibertad tras ser trasladados desde países como Polonia y Países Bajos. Ahora, su papel va más allá de lo simbólico: se espera que actúen como ‘desbrozadores naturales’ en un entorno cada vez más abandonado.

Un experimento para restaurar el monte

El proyecto forma parte de una iniciativa internacional liderada por Rewilding Spain, centrada en la renaturalización de ecosistemas. La idea es comprobar hasta qué punto el bisonte europeo, el mayor mamífero terrestre del continente, puede adaptarse a entornos mediterráneos como los del Sistema Ibérico sur.

El alcalde del municipio, Enrique Collada, defiende la apuesta como una necesidad. «Para ayuntamientos tan pequeñitos que tenemos un enorme monte y que vivimos en la indigencia económica es clave encontrar formas de gestión de los entornos. Esta brigada de bisontes puede ayudarnos», explica en declaraciones a La Vanguardia.

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Los animales se encuentran en una parcela de unas 400 hectáreas de monte público, cercada y monitorizada mediante GPS. Técnicos especializados analizan su comportamiento, su dieta y su estado fisiológico a través de muestras, con el objetivo de entender su impacto real sobre el ecosistema.

Además de reducir la carga vegetal, los impulsores del proyecto confían en que los bisontes contribuyan a crear un paisaje más diverso y resistente frente al cambio climático. También ven en esta iniciativa una oportunidad para dinamizar el entorno a través del ecoturismo.

Debate científico y críticas al proyecto

Sin embargo, la introducción del bisonte europeo en España no está exenta de polémica. Un estudio firmado por 40 investigadores de 25 universidades de nueve países advierte de que esta especie nunca habitó la Península Ibérica y cuestiona su papel en la restauración ecológica.

Según estos expertos, «el bisonte europeo no es capaz de restaurar ningún hábitat perdido en España», y sus funciones ya las cumplen herbívoros autóctonos, tanto silvestres como domésticos. Además, alertan de que el animal podría no adaptarse a un clima más cálido y seco sin intervención humana.

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Los científicos también señalan que este tipo de iniciativas pueden responder más a criterios emocionales que a evidencias. «Se ha explotado su atractivo social y mediático anteponiendo los aspectos emocionales a los estrictamente objetivos», concluyen en su análisis.

Pese a ello, desde Rewilding Spain defienden el carácter experimental del proyecto y su valor científico. Consideran que permitirá obtener datos inéditos sobre el comportamiento del bisonte en distintos ecosistemas europeos y su potencial como herramienta de gestión natural.

Mientras tanto, en El Recuenco, los vecinos observan con expectación a estos nuevos habitantes. Más allá del debate, confían en que la presencia de los bisontes ayude a recuperar un monte cada vez más olvidado y, quizá, a dar una segunda oportunidad a un pueblo que lucha por no desaparecer.

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