La vigilancia sobre el furtivismo del corzo se ha intensificado en las últimas semanas en Castilla y León, coincidiendo con el arranque de la temporada hábil. En este contexto, los agentes medioambientales han detectado diversas infracciones en la provincia de Soria, algunas especialmente graves, como el uso de dispositivos térmicos o el manejo indebido de armas en zonas de seguridad.
Según ha informado la Junta, las actuaciones se han centrado tanto en terrenos cinegéticos como en accesos a los mismos, como caminos rurales o pistas forestales. El objetivo es evitar prácticas ilegales en una época especialmente sensible para el corzo macho, cuya caza está permitida bajo condiciones estrictas.
Las primeras intervenciones se produjeron en la comarca de Ágreda, donde los agentes han mantenido un seguimiento constante durante el inicio de la campaña. Fruto de este trabajo, se han detectado comportamientos reiterados que han derivado en varias denuncias en un corto periodo de tiempo.
Uno de los casos más llamativos es el de una misma persona que ha sido denunciada hasta en tres ocasiones en apenas una semana. Durante estas actuaciones, los agentes procedieron al decomiso de dos dispositivos térmicos y un trofeo de corzo, evidenciando el uso de medios prohibidos en la acción de caza en la región.
Uso de térmicos y reincidencia
El uso de dispositivos térmicos en la caza está considerado una infracción grave según la normativa vigente en Castilla y León. En este caso, además, la reincidencia ha agravado la situación del denunciado, que habría incumplido de forma reiterada varios aspectos de la legislación cinegética.
Entre las irregularidades detectadas se encuentra también el incumplimiento del sistema de precintado obligatorio. Según la Junta, no se efectuó la grabación de la captura en el sistema telemático antes del traslado de la pieza, un requisito imprescindible para garantizar la trazabilidad de las capturas.
A esto se suma la vulneración de las normas de seguridad, al haberse realizado disparos desde zonas consideradas de seguridad, así como el transporte inadecuado de armas durante la acción cinegética. Todo ello configura un conjunto de infracciones que pueden acarrear sanciones importantes.
Intervenciones en pistas forestales
En otro operativo reciente, los agentes interceptaron un vehículo que circulaba por pistas forestales en un monte de Utilidad Pública. En su interior viajaban varios ocupantes que utilizaban un binocular térmico con convertidor de imagen, prohibido en eta comunidad autónoma como ya hemos comentado.

Durante la inspección, se comprobó que uno de ellos portaba además un precinto de corzo macho sin activar, acompañado únicamente de una imagen en el teléfono móvil, lo que impedía su correcta utilización en campo. Además, el arma se encontraba cargada, fuera de su funda y lista para su uso dentro del vehículo, una práctica prohibida en estas zonas.
Los hechos detectados podrían constituir varias infracciones graves relacionadas con el furtivismo, especialmente por el uso de medios no autorizados. La normativa autonómica es clara en este sentido y establece obligaciones estrictas para los implicados.
Multas de hasta 10.000 euros
Desde la Junta recuerdan que este tipo de infracciones pueden conllevar sanciones económicas de entre 2.000,01 y 10.000 euros, además de la retirada de la licencia de caza y la inhabilitación para obtenerla durante un periodo de entre uno y tres años, en función de la gravedad de los hechos.
Los agentes medioambientales mantienen operativos de vigilancia durante todo el año, adaptando su intensidad y horarios a cada modalidad cinegética. En épocas como la primavera, cuando se concentra la actividad sobre el corzo, estos controles se refuerzan para garantizar el cumplimiento de la normativa y la conservación de los recursos naturales.








