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Animalistas promueven una caminata ilegal de 200 personas en una zona infectada por peste porcina y ponen en riesgo la vida de miles de animales

Una marcha difundida desde perfiles vinculados al animalismo reunió a unas 200 personas en un parque cerrado por la peste porcina africana. Los participantes accedieron a la zona restringida y celebraron un desayuno popular.

El cierre del Parque Natural de Collserola por el brote de peste porcina africana ha terminado derivando en una protesta que puede tener consecuencias sanitarias mucho más serias que una simple infracción administrativa. Unas 200 personas accedieron este fin de semana al espacio natural pese a la prohibición decretada por la Generalitat y participaron en una caminata reivindicativa que acabó con un desayuno popular en la zona de Can Coll.

La convocatoria fue presentada por algunos asistentes como una iniciativa sin responsables identificables, pero los carteles y mensajes difundidos en redes sociales demuestran que fue promovida por perfiles animalistas. En concreto, la asociación Libera Catalunya publicó en Facebook una imagen en la que se anunciaba una «caminada pacífica» bajo el lema «Reobrim Collserola», prevista para el sábado 6 de junio a las 9:00 horas.

© Facebook

El cartel llamaba a acudir a la Caseta d’Informació de Collserola y fijaba como destino Can Coll. También incluía un desayuno en la zona y animaba a participar caminando, corriendo o en bicicleta. Todo ello en un espacio cerrado precisamente para evitar la posible dispersión del virus que afecta a jabalíes y cerdos domésticos.

© X

Según informó la Agència Catalana de Notícies, hasta el lugar acudieron Mossos d’Esquadra, Agentes Rurales y Policía Local. Los agentes trataron de identificar a los responsables de la marcha, pero los participantes respondieron que no había ningún organizador al frente del grupo.

Una caminata en plena zona afectada por la PPA

La marcha comenzó alrededor de las 9:00 horas y reunió a personas que entraron caminando y también en bicicleta. Los participantes atravesaron el límite prohibido y continuaron por el interior del parque pese a la presencia policial. Una agente de los Mossos se adelantó hasta la cabecera de la marcha para preguntar quién era el responsable. Según la información publicada por la ACN, los asistentes insistieron en que no había ninguno. La agente regresó entonces al punto de acceso, donde la Policía Local volvió a colocar una cinta policial que ya se encontraba en el suelo antes de la llegada del grupo.

Unas veinte personas que llegaron más tarde no pudieron entrar. En ese caso, los agentes les advirtieron de que serían identificadas si cruzaban la cinta. Quienes ya habían accedido continuaron hasta la zona de pícnic de Can Coll, donde a las 10:00 horas estaba previsto el desayuno popular anunciado en la convocatoria.

Allí permanecieron durante la mañana en presencia de dos agentes de los Mossos, a los que después se sumaron otros dos efectivos y dos miembros de los Agentes Rurales. Pese a ello, no se identificó a ninguno de los participantes.

El riesgo de mover el virus en ropa, ruedas o calzado

La peste porcina africana no afecta a las personas, pero sí representa una amenaza gravísima para los jabalíes y para el sector porcino. Por eso el cierre de Collserola no responde a una medida simbólica, sino a un intento de reducir al máximo cualquier movimiento que pueda favorecer la expansión del virus.

peste porcina Barcelona
@ EFE

Uno de los puntos más delicados es la transmisión indirecta. El virus puede desplazarse adherido a materiales contaminados, ropa, ruedas de bicicletas, vehículos o incluso a la suela de un zapato. De ahí que la entrada masiva de personas en una zona restringida resulte especialmente preocupante desde el punto de vista sanitario.

En este caso, la protesta incluyó además desplazamientos por caminos, presencia de bicicletas y concentración de personas en un área de pícnic. Son precisamente los escenarios que las autoridades intentan evitar cuando se declara un cierre preventivo por una enfermedad animal de alto impacto.

La paradoja es evidente: una movilización promovida desde perfiles animalistas terminó exponiendo a miles de animales a un riesgo potencial añadido. La PPA puede tener efectos devastadores sobre la fauna silvestre y, si llegara a explotaciones porcinas, también sobre la ganadería.

Una protesta contra la Generalitat

El Parque Natural de Collserola permanece cerrado desde el 12 de marzo por decisión de la Generalitat, después de que el brote de peste porcina africana detectado en noviembre de 2025 obligara a endurecer las restricciones. Tres meses después, una parte de los vecinos reclama la reapertura del espacio natural, muy frecuentado por residentes del área metropolitana de Barcelona.

El exalcalde de Cerdanyola del Vallès Carles Escolà defendió en declaraciones a la ACN que ha llegado la hora de «buscar alternativas». También afirmó que las medidas deben tomarlas «las empresas que tienen interés en que no se propague la peste porcina». Mientras tanto, el episodio ha dejado una imagen difícil de justificar: decenas de personas saltándose una prohibición sanitaria en un espacio natural afectado por una enfermedad de alto riesgo para la fauna. Y lo han hecho después de una convocatoria difundida desde perfiles animalistas que, lejos de proteger a los animales, podría contribuir precisamente a ponerlos en peligro.

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