La crudeza de las imágenes ha sacudido a miles de personas en redes sociales. Un joven ha documentado lo que asegura es una escena habitual en el canal de Arriola, donde varios animales silvestres aparecen muertos tras caer al agua sin posibilidad de salir. La grabación, que acumula cientos de miles de visualizaciones, refleja con crudeza una realidad que se repite año tras año en distintos puntos de España.
En el vídeo, grabado a pie de canal, se pueden ver cuerpos sin vida arrastrados por la corriente, algunos en avanzado estado de descomposición. La acumulación de cadáveres evidencia la magnitud del problema y la falta de soluciones efectivas en determinados tramos.
El autor de la grabación, Alberto García Martín (@tukigm17) pone voz a la indignación mientras recorre el lugar: «Un gocho, dos gochos, tres, cuatro gochos, cinco gochos. Corzo uno, dos, tres, cuatro… Ah, no, ese es otro gocho. Me cago en Dios». Más adelante continúa: «Corcinos uno, dos… Otros ahí en los huesos ya. Aquí hay otro. Aquí hay quince animales por lo menos. Como poco. El Canal de Arriola. Ahí vamos. Animales caídos todos los putos años. Va a empezar la temporada de riego y ya está todo así. Qué puta pena».
Un problema que se repite cada año
Las imágenes no son un caso aislado. Según denuncia el propio autor, estos episodios se repiten «todos los años», especialmente con la llegada de la temporada de riego, cuando los canales comienzan a transportar agua de forma continuada y aumenta el riesgo para la fauna.
Los animales, principalmente jabalíes, corzos u otras especies que se desplazan por el territorio, caen accidentalmente a estas infraestructuras. Una vez dentro, las paredes de hormigón hacen prácticamente imposible que puedan salir, lo que termina provocando su muerte por agotamiento o ahogamiento.
Este tipo de situaciones genera una creciente preocupación entre cazadores, gestores del medio natural y vecinos del entorno rural, que ven cómo se pierden animales de forma evitable.
Soluciones que ya se están aplicando en otras zonas
Frente a esta problemática, algunas iniciativas ya han demostrado que es posible reducir estos episodios. Es el caso del plan impulsado por la Fundación Artemisan junto a la Confederación Hidrográfica del Ebro, que ha analizado durante años los ahogamientos de fauna en canales y ha propuesto medidas concretas.
Entre ellas destacan la instalación de rampas de escape, mallas metálicas para facilitar la salida, pasos de fauna adaptados o incluso sistemas de boyas. Estas actuaciones buscan ofrecer una oportunidad real de escape a los animales que caen al agua. Los datos del estudio son reveladores: entre 2018 y 2024 se contabilizaron 255 animales muertos por ahogamiento en los canales analizados, siendo el corzo la especie más afectada.
Una llamada a las administraciones
El impacto del vídeo ha reavivado el debate sobre la necesidad de actuar de forma urgente en otras cuencas hidrográficas. Muchos usuarios reclaman que las administraciones tomen ejemplo de proyectos ya en marcha y los extiendan a zonas donde el problema sigue sin abordarse.
La escena del canal de Arriola no solo muestra una tragedia puntual, sino un fallo estructural en la gestión de estas infraestructuras. Mientras no se implementen soluciones, episodios como este seguirán repitiéndose con cada campaña de riego.
La indignación que ha generado el vídeo podría ser, una vez más, el detonante para que se adopten medidas. O, como tantas veces, quedarse en una denuncia viral que no llegue a traducirse en cambios reales sobre el terreno.








