Desde este lunes a las 12:00 horas ya está disponible el primer capítulo de ‘La caza sin filtros’, la nueva serie documental promovida por Mutuasport y CazaFlix que arranca con una historia muy concreta: la de un pueblo malagueño que decidió implicarse de lleno en la recuperación de la perdiz roja y convertir la gestión en una herramienta real de conservación.

El estreno nacional llega apenas unos días después del multitudinario preestreno celebrado en el auditorio municipal de Almargen, donde más de 200 personas pudieron ver en primicia un episodio que ahora ya puede visualizarse en los canales oficiales de Mutuasport en YouTube y redes sociales.

El documental, de 25 minutos de duración, pone el foco en la Sociedad de Cazadores Crestagallo y en el trabajo que viene desarrollando desde 2018 para recuperar la perdiz roja a través del proyecto RUFA, impulsado por la Fundación Artemisan. Lejos de discursos grandilocuentes, la pieza muestra el día a día sobre el terreno y la implicación directa de quienes sostienen la gestión.

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Una mirada directa a la caza social

‘La caza sin filtros’ nace con un objetivo claro: ofrecer una visión sin adornos de la caza social, explicando desde dentro cómo se organiza y qué papel desempeña en el medio rural. El capítulo dedicado a Almargen retrata esa realidad a través de testimonios diversos que reflejan la colaboración tejida en torno a la recuperación de la especie.

En la grabación intervienen la alcaldesa del municipio, agricultores que han cedido terrenos, representantes de la cooperativa olivarera e incluso una asociación ecologista local. Todos ellos evidencian que el proyecto ha ido más allá del colectivo cinegético para convertirse en una iniciativa compartida.

El resultado es un relato coral que muestra cómo la gestión planificada, el compromiso y la coordinación pueden revertir situaciones complejas para especies emblemáticas como la perdiz roja, uno de los grandes símbolos de nuestros campos.

Un proyecto que aspira a marcar un antes y un después

Durante el preestreno, el presidente de Mutuasport y de la Federación Andaluza de Caza, José María Mancheño, resumió el sentido de la iniciativa con estas palabras: «Actos como el de ayer, hechos por y para la caza social andaluza, son los que mejor resumen la esencia de lo que representan Mutuasport y la Federación Andaluza de Caza».

También añadió: «Este éxito en el preestreno del primer capítulo de nuestra serie documental es el prólogo perfecto para un proyecto que comenzará el lunes y que va a significar un antes y un después en la comunicación cinegética en España. Algo que podemos llevar a cabo desde Mutuasport gracias al apoyo y la confianza de los cazadores federados de toda España».

Con su estreno oficial ya en marcha, el capítulo inaugural marca el punto de partida de una serie que pretende reivindicar el papel de las sociedades de cazadores como actores activos en la conservación, la gestión del territorio y el mantenimiento del equilibrio en el medio natural.

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Próximos capítulos: más historias de gestión real

El episodio dedicado a Almargen marca el arranque de ‘La caza sin filtros’, pero la serie continuará recorriendo otros puntos de España para mostrar experiencias similares de caza social orientada a la conservación. Mutuasport y Cazaflix han planteado el proyecto como una ventana abierta a modelos que funcionan, con sociedades que han decidido implicarse en la mejora del hábitat y en la gestión responsable de sus acotados.

La idea es sencilla: enseñar lo que ocurre sobre el terreno, con sus dificultades y sus decisiones incómodas. Tras el estreno de hoy, los próximos capítulos seguirán profundizando en esa misma línea, dando voz a cazadores, técnicos y representantes locales que han apostado por adaptar la actividad a la realidad biológica de cada especie y cada territorio.

RUFA: ciencia, datos y decisiones sobre el terreno

En Almargen, esa hoja de ruta tiene nombre propio: Proyecto RUFA, impulsado en 2017 por la Fundación Artemisan como red de cotos demostrativos. Desde 2019, Crestagallo forma parte de ese engranaje científico que combina mejora agraria, gestión cinegética y monitorización constante.

Los conteos de otoño y primavera, apoyados en herramientas como CensData y el Observatorio Cinegético, permiten fijar cupos y jornadas en función de datos reales. «Disponiendo de datos rigurosos y precisos sobre la población de perdices contadas en otoño y primavera, los cazadores pueden empezar a tomar decisiones en relación a un aprovechamiento sostenible de la especie. Se trata de adaptar la caza a la realidad de la perdiz en cada coto en concreto», explica Carlos Lázaro.

A ello se suma la implantación de márgenes multifuncionales, la colaboración de agricultores y el control selectivo de predadores bajo criterios técnicos. Un modelo integral que ya se replica en otros cotos y que seguirá siendo protagonista en los próximos capítulos de la serie.

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