Lo que empezó como un lanzamiento potente se ha convertido en un caso poco habitual en el mundo editorial cinegético. El libro Viejas historias de furtivos olvidados, firmado por Israel Hernández, director de Jara y Sedal y Cazaflix, vuelve a apurar existencias a toda velocidad y ya tiene una nueva edición lista para seguir atendiendo pedidos.

La escena se repite. Tras el éxito fulminante de la primera tirada, la segunda edición ha ido volando con el mismo ritmo, dejando el stock prácticamente al límite en cuestión de semanas. Y para que no vuelva a ocurrir lo mismo —ese parón que desespera al que llega tarde—, la editorial ya ha activado la siguiente fase.

La noticia es clara: la tercera edición ya está disponible y se puede pedir desde este momento, justo cuando la segunda está a punto de agotarse.

Una demanda que no afloja y obliga a reaccionar rápido

En Librosdecaza.com ya dan por hecho que el fenómeno no ha sido un pico puntual, sino una tendencia sostenida que se mantiene por una razón muy concreta: el boca a boca está funcionando de verdad. El libro está circulando entre amigos, pasando de mano en mano, recomendándose en grupos de mensajería y ganando lectores que, en muchos casos, no suelen comprar este tipo de títulos.

Ese tirón constante explica por qué la segunda edición se ha consumido casi al mismo ritmo que la primera. Y también por qué la tercera tirada no llega como un simple “repuesto”, sino como un movimiento casi obligado para que el libro no desaparezca del escaparate durante días.

En un mercado tan específico, que una obra entre en esa rueda de demanda continua no es frecuente. Y menos aún cuando se trata de historias duras, incómodas y muy pegadas a la realidad del monte y de la España rural de otra época.

Relatos reales, memoria rural y un éxito que ya es difícil de ignorar

Una parte del impacto está en el tono: aquí no hay heroicidades forzadas ni literatura de escaparate. Lo que ofrece el libro es memoria, crudeza y una colección de escenas que retratan el hambre, la necesidad y la supervivencia en la España del siglo XX, con personajes que parecen sacados de una conversación al calor de la lumbre.

Ese enfoque, directo y sin filtros, ha conectado con un público amplio y explica que las ediciones se agoten con una rapidez poco habitual. El lector no entra buscando una historia bonita, sino algo que suene a verdad. Y cuando lo encuentra, lo recomienda.

Con la segunda edición prácticamente liquidada y la tercera ya en marcha para pedidos, Viejas historias de furtivos olvidados consolida su posición como uno de los títulos más comentados de los últimos tiempos en el ámbito rural.

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