El huerto vuelve a convertirse en escenario de un experimento que ha despertado miles de comentarios en redes sociales. El creador de contenido José María, más conocido como Navegante por divulgar curiosidades relacionadas con el mar y la alimentación, ha compartido la tercera y última parte de una prueba en la que decidió plantar varias tomateras enterrando boquerones y pijotas bajo algunas de ellas para comprobar si influían en su desarrollo.
El vídeo, publicado en Instagram y que ya acumula cientos de miles de visualizaciones, muestra la comparación entre las plantas que recibieron ese aporte orgánico y otras que crecieron en las mismas condiciones, pero sin ningún pescado bajo tierra. Según explica el propio autor, el desenlace le ha sorprendido incluso a él.
El experimento compara tomateras con y sin pescado
En el vídeo recuerda cómo comenzó todo. «¿Os acordáis del friki que plantó tomates con boquerones debajo? Bueno, pues ese friki era yo, Navegante. Y hoy toca el resultado final», comenta al inicio mientras recorre las plantas de su huerto. El objetivo era sencillo. Algunas tomateras se plantaron con boquerones, otras con pijotas y un tercer grupo no recibió ningún aporte de pescado. De esa forma podía comparar el crecimiento y la producción de cada una de ellas al cabo de los meses.
Cuando llega el momento de enseñar los resultados, el creador señala una de las plantas abonadas con pescado y asegura: «Mira cómo está esta mata, llena de tomates». Después muestra otra de las que no recibieron ningún aporte y afirma: «Los tomates más pequeñitos tienen alguno, pero no tantos como aquella. Yo creo que ha dado resultado».
Asegura que las plantas con pescado produjeron más
Tras recorrer las distintas tomateras, Navegante resume así las conclusiones de la prueba: «Las que no tenían nada debajo han crecido menos y han dado menos tomates y más pequeñitos. Ahí están a la vista. Las que tenían pescado debajo han dado más tomates y algunos muy gordos. La diferencia se ve a simple vista».
Incluso destaca que, según su experiencia, las plantas con pequeñas merluzas fueron las que mejor comportamiento tuvieron durante el ensayo. «Y ojo al dato, las que iban con pijotas son las que más han crecido de todas», explica antes de concluir que «el experimento sale claro. El pescado abajo de la planta funciona».
El vídeo termina con la recolección de parte de la cosecha y una invitación a sus seguidores para que propongan recetas con los tomates obtenidos.
El debate se traslada a los comentarios
La publicación ha generado decenas de opiniones entre quienes consideran que el resultado era previsible y quienes cuestionan si merece la pena utilizar pescado como fertilizante. Varios usuarios recuerdan que el pescado aporta nitrógeno y fósforo, nutrientes esenciales para el desarrollo de las plantas. Uno de ellos comenta: «El pescado es rico en nitrógeno y fósforo, le has dado un plus a las tomateras. El fósforo es elemental para floración y raíz mientras que el nitrógeno es el alimento básico de la planta».
Otros señalan que existen antecedentes históricos de esta práctica. Un seguidor recuerda: «Mis antepasados en Terranova lo hicieron durante siglos», mientras otro apunta que «los aztecas ya plantaban de esta manera y los amerindios también».
Tampoco han faltado las bromas sobre el precio del fertilizante. «Te van a salir caros los tomates», escribe un usuario, mientras otro ironiza: «El año que viene le pones jamón». Entre comentarios serios y humorísticos, el experimento ha conseguido abrir un interesante debate sobre los abonos orgánicos tradicionales y las distintas formas de enriquecer el suelo en los huertos domésticos.








