La serie Seprona en Acción, emitida por DMAX, dejó hace un tiempo una de esas escenas que muchos cazadores recuerdan perfectamente por lo fácil que es verse reflejado en ella. Una inspección rutinaria acabó convirtiéndose en una sucesión de pequeños errores administrativos y descuidos que, aunque no terminaron en sanciones graves, sí sirvieron para recordar la importancia de llevar toda la documentación y el equipo en regla durante una jornada cinegética.
En el vídeo difundido entonces por el programa, varios agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil detienen a unos cazadores para realizar una comprobación habitual. Todo parecía normal hasta que uno de los hombres comenzó a buscar entre los papeles del arma sin éxito. «Lo que no encuentro es la guía», reconocía mientras uno de los agentes sostenía la escopeta.
Desde el propio programa recordaban que circular o portar un arma sin la correspondiente guía de pertenencia puede acarrear sanciones económicas importantes, además de la posible incautación del arma. Sin embargo, después de unos momentos de tensión, el documento apareció finalmente entre la documentación que llevaba el cazador. «Aquí tiene usted la guía», le indicó el agente tras encontrarla en la cartera del hombre.
Los nervios y los despistes en una inspección
La escena llamó especialmente la atención de muchos aficionados porque refleja una situación relativamente frecuente. En una inspección, los nervios pueden jugar una mala pasada incluso a quienes tienen toda la documentación en regla. El propio cazador parecía bloqueado mientras rebuscaba entre los papeles sin identificar el documento que le estaban solicitando.
Pero la intervención no terminó ahí. Los agentes continuaron revisando el vehículo y localizaron varias navajas de campo dentro del habitáculo. Uno de los guardias civiles explicó entonces que este tipo de utensilios deberían transportarse guardados correctamente y fuera de la zona de acceso de los ocupantes, preferiblemente en el maletero y dentro del morral.
Ese detalle también podía derivar en sanción administrativa. El programa aprovechó el momento para recordar que muchos cazadores desconocen algunos aspectos concretos sobre el transporte de determinados objetos durante los desplazamientos cinegéticos, especialmente cuando se trata de cuchillos o navajas de determinadas características.
La vacuna del perro había caducado hacía pocos días
La última comprobación afectó a los perros de caza. Los agentes revisaron la documentación sanitaria de los animales y detectaron que uno de ellos tenía la vacuna antirrábica fuera de plazo. «Se ha pasado tres días», comentó uno de los guardias civiles al revisar la cartilla veterinaria.
El propietario trató de explicar la situación asegurando: «Es que vienen ahí cuando vienen», en referencia a las campañas de vacunación que todavía se realizan en muchos municipios rurales. Aunque la infracción podía haber supuesto una sanción considerable, los agentes optaron por valorar las circunstancias concretas del caso.
Finalmente, decidieron darle un margen al cazador para que vacunase al perro esa misma semana y presentara posteriormente la documentación actualizada en el cuartel. Una decisión que muchos espectadores interpretaron como un ejemplo de proporcionalidad y sentido común por parte de los agentes del Seprona.








