La inmediatez del inicio de la temporada de caza mayor ha encendido las alarmas entre los principales representantes del sector cinegético de Castilla y León. Ante la entrada en vigor del nuevo sistema de precintado digital, las organizaciones han solicitado de forma conjunta la retirada de esta medida o, al menos, su revisión inmediata. Jara y Sedal ha tenido acceso al escrito en el que se enumeran los argumentos y demandas que el sector traslada a la Junta para evitar un impacto negativo en la actividad cinegética.

Un sistema que genera rechazo generalizado

El documento, firmado por entidades de gran peso como la Real Federación Española de Caza, la Fundación Artemisan, la Oficina Nacional de la Caza, la Asociación del Corzo Español (ACE) y el Safari Club Internacional, refleja el malestar generalizado por la implementación obligatoria del precinto electrónico sin una fase de transición que permita adaptarse a los cambios. Las organizaciones consideran que imponer el nuevo sistema sin dar tiempo al sector para ajustarse podría poner en peligro el desarrollo normal de la campaña de caza.

En este sentido, piden a la Junta que establezca un periodo de convivencia de cinco años entre el modelo digital y los precintos físicos, permitiendo a los cazadores y titulares de cotos familiarizarse progresivamente con el nuevo sistema sin comprometer la actividad. Una medida que ya ha sido defendida por varias entidades cinegéticas desde el anuncio de esta iniciativa por parte del Gobierno autonómico.

Privacidad, cesión de precintos y protección de datos

Otro de los aspectos que más preocupación ha generado es el relacionado con la intimidad y protección de datos de los cazadores. Las organizaciones firmantes solicitan que se respete escrupulosamente la normativa vigente en esta materia y que se limite la visibilidad de la información personal. Según plantean, los datos de los cazadores que hayan abatido piezas solo deberían poder ser consultados por los titulares de los cotos, y no por la Administración.

Asimismo, el sistema debería contemplar la cesión de precintos entre cazadores de forma sencilla y sin revelar datos sensibles. La cesión de precintos a familiares, amigos o clientes es una práctica común en la caza mayor, por lo que el nuevo sistema no debería obstaculizar estas dinámicas habituales. El modelo actual obliga a una gestión individualizada desde la aplicación digital, lo que dificulta y ralentiza notablemente el proceso, especialmente en cotos con múltiples usuarios.

Fotografías opcionales y control de especies

Otro de los puntos clave que recoge el escrito es la posibilidad de que las fotografías de las piezas abatidas no sean obligatorias, sino una opción voluntaria. Se trata de una medida pensada para garantizar la privacidad del cazador, especialmente en aquellos casos en los que ha adquirido permisos mediante subasta o contrato. La imposición de subir imágenes puede disuadir a muchos usuarios o suponer una barrera innecesaria.

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Un cazador realiza una foto a un corzo recién abatido. © JyS

Por último, las entidades solicitan a la Junta un incremento de los cupos de corzo en los cotos con altas densidades, priorizando la caza de ejemplares jóvenes o selectivos y especialmente en aquellos terrenos que no hayan sido afectados por Cephenemyia o el lobo. Esta petición responde a una necesidad de gestión poblacional eficaz y equilibrada, teniendo en cuenta las circunstancias de cada zona.

Una advertencia seria al Gobierno autonómico

El escrito finaliza con un tono constructivo, pero firme: «Le rogamos tengan en consideración estas propuestas y procedan a las modificaciones solicitadas. En todo caso quedamos a su disposición para las aclaraciones que consideren». El mensaje del sector cinegético es claro: el sistema de precinto digital, tal y como ha sido planteado, no solo no cuenta con el respaldo del sector, sino que puede suponer un obstáculo serio para el normal desarrollo de la temporada.

Ahora la pelota está en el tejado de la Junta de Castilla y León, que deberá decidir si escucha al sector cinegético o mantiene su apuesta por una digitalización que, por el momento, ha generado más dudas que certezas.

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