Las grandes presas construidas durante décadas en numerosos ríos del mundo han alterado por completo las rutas migratorias de especies como el salmón. Estos peces necesitan remontar los cauces río arriba para desovar, pero muchas veces se encuentran con obstáculos imposibles de superar. Ahora, una tecnología tan llamativa como polémica intenta resolver el problema lanzándolos literalmente por tubos neumáticos a gran velocidad.

La escena parece sacada de una película de ciencia ficción. Un salmón entra en un conducto flexible y, apenas unos segundos después, aparece al otro lado de una presa tras haber recorrido decenas o cientos de metros impulsado por aire a presión. El invento existe, funciona y ya se utiliza en varios puntos del noroeste de Estados Unidos.

El sistema ha sido desarrollado por la empresa estadounidense Whooshh Innovations y se conoce popularmente como el salmon cannon o «cañón de salmones». Su objetivo es facilitar la migración de estos peces en ríos fragmentados por infraestructuras hidráulicas que dificultan o directamente impiden completar su ciclo biológico.

Según explica la compañía, los peces atraviesan un tubo especialmente diseñado para adaptarse a la forma de su cuerpo. Una diferencia de presión de aire los impulsa a velocidades que pueden alcanzar entre los cinco y los diez metros por segundo, permitiéndoles superar obstáculos en cuestión de segundos.

Un cañón de salmones expulsa un ejemplar tras haber superado una presa. © YouTube

Una idea que nació para mover fruta

Lo más curioso es que esta tecnología no nació pensando en peces. Los ingenieros de Whooshh habían desarrollado inicialmente el sistema para transportar fruta delicada sin dañarla durante procesos industriales. Fue después cuando comprobaron que el mecanismo podía adaptarse al movimiento de peces vivos.

El funcionamiento actual está automatizado. Los salmones atraviesan una compuerta unidireccional y entran en el tubo húmedo, donde continúan respirando durante todo el trayecto gracias a un sistema de pulverización de agua. El conducto flexible se ajusta al tamaño de cada ejemplar y reduce el riesgo de lesiones.

La empresa asegura que el sistema es más rápido y eficiente que las tradicionales escaleras para peces instaladas en muchas presas. Según varios medios estadounidenses, algunos modelos pueden transportar hasta 50.000 peces al día. Además, existen instalaciones de más de 500 metros de longitud.

El invento se hizo viral hace años tras difundirse vídeos en redes sociales y programas de televisión donde podían verse salmones «disparados» por el aire dentro de enormes tubos transparentes. Aunque las imágenes provocaron bromas y memes en internet, detrás del proyecto hay un objetivo muy serio: intentar recuperar poblaciones de peces migratorios que llevan décadas disminuyendo.

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Debate entre conservación y artificialidad

No obstante, la iniciativa también genera debate entre científicos y especialistas en conservación. Algunos expertos consideran que, aunque pueda resultar útil en determinados escenarios, este tipo de soluciones no sustituyen la recuperación natural de los ríos ni eliminan el impacto real de las presas sobre los ecosistemas. Otros temen que el transporte artificial pueda alterar comportamientos naturales de los peces o modificar procesos ecológicos asociados a las migraciones.

Desde Whooshh defienden justo lo contrario. El director ejecutivo de la compañía, Vince Bryant, ha asegurado en distintas entrevistas que los peces sufren menos lesiones que al utilizar escalas tradicionales y que el sistema reduce el agotamiento durante la migración.

En cualquier caso, el llamado «cañón de salmones» vuelve a poner sobre la mesa hasta qué punto la ingeniería moderna intenta corregir problemas ambientales creados por la propia actividad humana. Y, aunque la imagen de peces volando por tubos siga pareciendo extraña, en algunos ríos ya forma parte del paisaje habitual.

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