La escena, grabada en una zona rural del condado de Kent (Reino Unido), muestra cómo varios individuos que trataban de interferir en una jornada cinegética acabaron con su coche inutilizado tras adentrarse en un terreno agrícola. El barro les impidió salir, dejando el vehículo atrapado en mitad del sembrado.
El vídeo, difundido en redes sociales, comienza con una conversación tensa entre los implicados y otra persona que les recrimina la situación. «Amigo, no puedes aparcar ahí», se escucha en uno de los momentos, mientras los animalistas intentan justificar su presencia en la zona.
Lejos de lograr su objetivo, la situación se volvió en su contra. Las imágenes muestran el coche, un Citroën C3, completamente inmovilizado en el barro. El terreno, visiblemente húmedo y blando, evidenciaba que no era transitable para un turismo convencional.
Una escena surrealista en pleno campo
El intercambio de palabras que recoge el vídeo refleja la tensión del momento. En otro fragmento, uno de los interlocutores cuestiona al conductor: «¿Has estado conduciendo bajo los efectos del alcohol?», a lo que este responde sorprendido: «Oh, mi cielo». La conversación continúa con acusaciones sobre un posible consumo de alcohol, aumentando la crispación.
Mientras tanto, los propios protagonistas tratan de explicar cómo llegaron hasta allí. «Simplemente entró», dicen, en referencia al acceso al terreno, aunque las imágenes dejan claro que el vehículo se encuentra en una zona agrícola, al parecer por las declaraciones del propietario, de uso particular.
El conductor incluso proporciona su ubicación durante la llamada, confirmando el lugar exacto de los hechos. Todo ello mientras el coche permanece completamente atascado, sin posibilidad aparente de salir por sus propios medios y una de las animalistas tratando de protegerlo mientras el hombre graba la escena.
Reacciones y polémica en redes sociales
El vídeo ha generado una oleada de comentarios en redes, muchos de ellos en tono irónico. Algunos usuarios destacan la falta de conocimiento del entorno rural por parte de los implicados, mientras otros se sorprenden de que decidieran llamar a la Policía en esa situación.
Entre los comentarios, varios usuarios apuntan que el vehículo podría no estar en regla. Otros se centran en detalles como una pegatina «Go vegan» o el uso de espray —como citronela o aceite de pescado— por estos activistas que, según explican, se emplean para despistar a los perros durante las cacerías en Reino Unido.
Más allá de la anécdota, el episodio vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre las interferencias en actividades cinegéticas legales, una problemática que también se ha registrado en España en los últimos años.
@terrierman Hunt saboteurs drove their Citroën C3 down a private farm track, then tried crossing a sodden winter field. The wheels spun and the little car sank deep — a bright blue island in a sea of mud. The farmer left them there. No diesel wasted on their folly.
♬ original sound – ManicChap
España endurece las sanciones contra el boicot
En nuestro país, varias comunidades autónomas han comenzado a actuar frente a este tipo de comportamientos. El caso más reciente es el de la Comunidad de Madrid, que ha incluido en su nueva Ley de Caza y Pesca sanciones específicas contra quienes traten de obstaculizar una acción cinegética.
La normativa considera infracción grave «impedir u obstaculizar el normal desarrollo de una acción o modalidad de caza», lo que puede acarrear multas de entre 1.000 y 10.000 euros. Este endurecimiento busca garantizar la seguridad y el normal desarrollo de actividades autorizadas. Además, la ley también sanciona otras prácticas como la destrucción de señalización o la alteración de los terrenos cinegéticos, reforzando la protección jurídica frente a este tipo de acciones.
El caso ocurrido en Reino Unido, aunque con tintes casi cómicos, refleja una realidad que trasciende fronteras: el creciente conflicto entre quienes practican la actividad cinegética dentro de la legalidad y quienes tratan de interferir en ella, a menudo sin conocer el medio en el que se mueven.








