La sobrepoblación de conejo lleva meses dejando huella en las explotaciones agrícolas de buena parte de Castilla-La Mancha y Miguel Esteban no es ajeno a ese problema. Tras semanas de avisos y con la nueva declaración de emergencia cinegética sobre la mesa, el coto local ha decidido mover ficha para intentar frenar los daños que ya se están registrando en numerosas parcelas del término municipal.

La decisión llega después de que la Consejería de Desarrollo Sostenible anunciara en febrero una nueva emergencia cinegética centrada en el conejo de monte, una figura que permite flexibilizar la gestión ordinaria cuando los perjuicios sobre el campo se disparan. En este contexto, la sociedad de cazadores ha comunicado a socios y agricultores una batería de medidas que buscan actuar de forma rápida y organizada.

El objetivo es claro: reducir la presión del conejo sobre los cultivos sin convertir el coto en un escenario sin control. Por eso, junto a la ampliación de jornadas, se refuerzan las condiciones y la vigilancia para evitar abusos o interpretaciones interesadas de la autorización.

Autorización extraordinaria más allá de la temporada

Una de las principales novedades es la intención de solicitar permiso para poder actuar durante todo el año, una vez finalice la actual temporada, que concluye el 8 de febrero. Según recoge el comunicado, «se solicitará autorización para todo el año para la caza del conejo, una vez que finalice la actual temporada», siempre supeditado a lo que permita la declaración autonómica.

Conejo de monte
Conejo de monte. © JDG

Esta medida permitiría intervenir también fuera del calendario habitual, algo que los agricultores vienen reclamando desde hace tiempo ante la continuidad de los daños incluso en meses tradicionalmente cerrados. La autorización, además, contempla la posibilidad de actuar cualquier día de la semana, rompiendo con la rigidez del régimen ordinario.

Desde la sociedad insisten en que no se trata de abrir la mano sin límites, sino de disponer de margen para actuar cuando el problema aparece, sin tener que esperar semanas o trámites que, en la práctica, llegan tarde para el cultivo afectado.

Prioridad local y apoyo a los agricultores

El plan establece que tendrán prioridad los cazadores que hayan abonado la cuota de la presente temporada, reforzando así el papel del colectivo local en la gestión del problema. No obstante, en aquellas parcelas agrícolas donde los daños sean evidentes y no haya suficientes efectivos, se abre la puerta a que los agricultores puedan recurrir a cazadores externos.

Eso sí, esta posibilidad queda sujeta a autorización previa del titular del coto y a la comunicación de los datos necesarios para garantizar el control. Las parcelas deberán ser propiedad del agricultor afectado y la actuación estará siempre limitada al conejo.

La sociedad también hace un llamamiento expreso a los agricultores para que comuniquen los daños y así poder organizar las capturas de forma eficiente, concentrando esfuerzos donde realmente hacen falta y evitando intervenciones dispersas sin efecto real.

Más controles para evitar abusos

Junto a la ampliación de permisos, se intensificarán los controles en el campo. La autorización será exclusivamente para el conejo, sin excepciones para otras especies ni para salidas encubiertas sin finalidad de control. El mensaje es claro: flexibilidad sí, pero con normas claras y vigilancia.

Además, se informará de manera específica a cooperativas agrícolas para mejorar la coordinación y asegurar que la medida tenga un impacto real sobre el terreno. La experiencia de otros municipios demuestra que, sin organización, estas autorizaciones extraordinarias pierden eficacia.

Miguel Esteban se suma así a la lista de localidades que han optado por reforzar el control del conejo ante una situación que, lejos de remitir, sigue generando preocupación en el campo.

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