La gestión de la codorniz europea lleva años envuelta en un intenso debate por la falta de datos precisos sobre el estado de sus poblaciones. En un momento en el que se están adoptando decisiones de gran trascendencia para el futuro de la especie, científicos, técnicos y cazadores de seis países han unido esfuerzos para desarrollar una iniciativa inédita hasta la fecha: el primer censo simultáneo europeo de codorniz realizado bajo una metodología común y coordinada.
El proyecto, denominado European Quail Monitoring Days, se desarrolló los días 2 y 6 de junio y contó con la participación de España, Francia, Italia, Bulgaria, Rumanía y Portugal. Su objetivo es obtener información más fiable sobre la situación real de la codorniz mediante un sistema de seguimiento específicamente diseñado para esta especie.
La iniciativa se basa en la metodología SEC (Seguimiento Específico de Codorniz), desarrollada por la Universidad de Barcelona y aplicada de forma pionera durante los últimos años dentro del proyecto español Coturnix, impulsado por Mutuasport y coordinado científicamente por Fundación Artemisan.

Los datos obtenidos serán analizados mediante una colaboración internacional en la que participan entidades científicas como Fundación Artemisan, el Centre de Recherches sur la Biologie des Populations d’Oiseaux de Francia y la Office Français de la Biodiversité, además de las distintas federaciones de caza integradas en la Federación Europea para la Caza y la Conservación (FACE).
Un proyecto sin precedentes en Europa
Se trata de la primera vez que se desarrolla una iniciativa de estas características a escala europea utilizando un método científico activo diseñado específicamente para las particularidades ecológicas y de comportamiento de la codorniz. Los impulsores del proyecto consideran que esta metodología permite superar las limitaciones de los sistemas de monitorización pasiva que se han empleado tradicionalmente para evaluar las poblaciones de la especie. Según explican, estos métodos presentan importantes dificultades para detectar correctamente a las codornices debido a sus características ecoetológicas y reproductivas.
Aunque todavía continúan recopilándose datos procedentes de algunos países participantes, las primeras informaciones recibidas desde España, Francia e Italia confirman el éxito de la experiencia. El objetivo ahora es consolidar estas jornadas y repetirlas en años sucesivos para construir una base de conocimiento sólida y comparable a nivel continental.

España aporta más de 300 puntos de seguimiento
Dentro del proyecto Coturnix, España ha desempeñado un papel destacado en esta primera experiencia internacional. Bajo la coordinación científica de Fundación Artemisan y con la colaboración de la Real Federación Española de Caza, se monitorizaron 31 zonas de estudio repartidas por distintas comunidades autónomas.
En total se establecieron 310 puntos de escucha, de los cuales 130 se realizaron el 2 de junio y otros 180 el día 6. Durante las jornadas se censaron 250 codornices mediante monitorización pasiva, mientras que con la aplicación del método SEC se detectaron 654 ejemplares. Además, los equipos participantes lograron capturar y anillar 100 codornices, obteniendo así información adicional de gran valor para el seguimiento científico de la especie.
El trabajo contó también con el respaldo de varias administraciones públicas, entre ellas la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la Junta de Extremadura, la Junta de Andalucía, la Junta de Castilla y León, el Gobierno de Aragón y el Gobierno de La Rioja.

Francia e Italia confirman la eficacia del método activo
Los resultados preliminares obtenidos en otros países participantes refuerzan las conclusiones observadas en España. En Francia, diversas federaciones regionales de caza desarrollaron el seguimiento durante las mismas fechas. Allí se realizaron 327 sesiones de monitoreo el 2 de junio y otras 222 el día 6, detectándose 343 codornices mediante métodos pasivos frente a 718 ejemplares localizados mediante el sistema activo SEC.
Por su parte, la Federación Italiana de Caza (FIDC) llevó a cabo el seguimiento en 218 puntos distribuidos en tres zonas de estudio, donde se registraron 62 codornices mediante el método pasivo y 108 mediante el activo. Los responsables del proyecto están a la espera de recibir los resultados definitivos procedentes de Bulgaria, Rumanía y Portugal para completar el análisis europeo.
Los métodos tradicionales detectan solo una parte de las codornices
Uno de los aspectos más relevantes que están poniendo de manifiesto los datos recogidos es la diferencia existente entre los métodos de seguimiento tradicionales y las técnicas activas utilizadas en el proyecto. Las primeras cifras indican que únicamente entre el 25 % y el 30 % de las codornices son detectadas mediante sistemas pasivos. Por el contrario, la aplicación de metodologías activas permite localizar un número significativamente superior de ejemplares.
Esta circunstancia coincide con diversos estudios científicos que vienen advirtiendo desde hace años de que los sistemas pasivos utilizados habitualmente para evaluar las poblaciones de codorniz podrían estar infravalorando su abundancia real. Una situación que, según los investigadores, podría influir en la adopción de medidas de gestión basadas en estimaciones incompletas.
Las entidades impulsoras de esta iniciativa han agradecido la implicación de todos los participantes y consideran que este proyecto marca un punto de inflexión tanto en la investigación aplicada al seguimiento de la fauna silvestre como en la colaboración internacional entre el ámbito científico y el cinegético para mejorar la conservación de las especies.








