Hay días en los que la pesca tiene poco de ciencia y mucho de intuición… y otros en los que directamente parece una broma que se ha ido de las manos. Eso es justo lo que ha mostrado el creador de contenido Tarci Ávila de La Ruta del Sargo, que ha convertido un producto de supermercado en protagonista de una jornada que, según él mismo admite, terminó siendo mucho más intensa de lo esperado.

El vídeo se ha publicado en su perfil de Instagram y, además, el pescador ha subido la experiencia completa a su canal de YouTube. La idea era sencilla: probar si un «preparado para paella» podía llamar la atención de los sargos en un pesquero de roca. Lo que no esperaba era que el mar le respondiera tan rápido… ni de esa manera.

La escena empieza con una frase que ya deja claro el tono del experimento: «Esto no debería funcionar». Y desde ahí, todo va cuesta abajo, literalmente.

Un experimento improvisado que acaba en sorpresa

En el propio reel, el protagonista va narrando paso a paso cómo decidió convertir un ingrediente pensado para la cocina en cebo de pesca: «Hoy decidimos probar el preparado para paella de Mercadona como cebo de pesca».

El problema llegó incluso antes de lanzar la caña. Al elegir el sitio, reconoce que se confió demasiado: «Elegí el pesquero y me equivoqué». Y remata la advertencia con una frase que a cualquiera que haya bajado a rocas difíciles le pone en alerta: «Creía que conocía esta bajada».

Ese punto de riesgo, de costa brava y acceso comprometido, es una de las claves del tirón del vídeo. No es solo la pesca, es el escenario: roca viva, mar abierto y esa sensación de aquí cualquier fallo se paga.

De hecho, el propio pescador lo deja claro, sin dramatismos innecesarios pero con contundencia: «No volveré a bajar aquí.» Aun así, una vez abajo ya no había marcha atrás: «Pero una vez abajo, tocaba ver si el experimento funcionaba», asegura.

Almeja, potón… y «carne de tiburón» para un sargo

Lo curioso es que, según cuenta, el mar no tardó en responder. Y lo hizo con una sucesión de cebos y capturas que fue creciendo en intensidad: «Almeja (enseña un sargo), potón (enseña otro), carne de tiburón (enseña uno más)».

Ahí llega el momento que más comentarios ha generado entre aficionados: «¡Un sargo por primera vez se come un tiburón!».

Y es que, más allá del tono humorístico, el vídeo refleja algo que cualquier pescador de roca ha vivido alguna vez: pruebas que parecen absurdas… hasta que funcionan. En este caso, además, con un resultado que ni el propio autor esperaba: «Un experimento raro que salió demasiado bien.»

Para quienes se han quedado con ganas de ver toda la jornada, él mismo deja la puerta abierta a la versión larga: «Si quieres ver la aventura completa, ya sabes dónde está», dice refiriéndose a su canal de YouTube y el vídeo al completo que compartimos a continuación.

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