El arranque de la temporada del corzo en Castilla y León, que comenzaba este lunes 1 de abril, ha estado marcado por el desconcierto y la indignación entre los cazadores. La razón: el estreno del nuevo sistema digital de precintado CapturCYL, impuesto por la Junta sin el respaldo del colectivo cinegético, ha generado una oleada de problemas técnicos, bloqueos y situaciones inéditas que han empañado lo que debería haber sido una jornada de ilusión para el mundo del campo.
Un estreno caótico e improvisado
CapturCYL, la aplicación con la que los cazadores deben ahora registrar sus abates, ha sustituido al tradicional precinto físico sin apenas margen de adaptación. El sistema, que exige introducir los datos del animal en tiempo real desde el monte, fue activado sin haber sido probado adecuadamente, sin haber informado correctamente al sector y sin garantizar su funcionamiento en el momento clave del año para la caza del corzo.
El resultado ha sido el esperado por muchos: aplicación colapsada, usuarios bloqueados y gestores desbordados. La situación ha obligado incluso a los agentes medioambientales a levantar actas a mano, al no poder comprobar los precintos digitales como establece el nuevo protocolo. Laureano de las Cuevas, miembro de la Asociación del Corzo Español, lo resume sin rodeos: «La mañana ha sido un caos (…) Amigos, conocidos y desconocidos me han estado llamando sin parar porque no pueden usar la aplicación. La gestora no accede porque la app está caída, otros no pueden validar precintos porque supuestamente falta documentación o tasas ya pagadas. Hay nervios, desesperación, y lo peor: nadie da una solución. Ni desde la Junta, ni desde Cesefor».

Sin margen para adaptarse
El cambio, que afecta a más de 60.000 precintos de caza mayor que se conceden cada año en Castilla y León, fue comunicado con apenas unos días de antelación, dejando al sector sin capacidad de reacción. Muchos gestores cinegéticos, incapaces de asumir la carga burocrática digital que implica CapturCYL, han tenido que recurrir a terceros para poder cumplir con la normativa. Todo ello ha generado una sensación general de improvisación y abandono.
Aún durante la última semana de marzo, la Junta continuaba explicando a contrarreloj el funcionamiento de la herramienta, mientras los cazadores preparaban la apertura de la temporada. El tutorial oficial sobre el uso de CapturCYL no se hizo público hasta el sábado 29 de marzo, apenas tres días antes del arranque. El desconcierto ha sido total, y no son pocos los que lo califican de chapuza.
Agentes forestales improvisando actas

Uno de los ejemplos más representativos del descontrol vivido en esta jornada ha sido el caso de un cazador que, tras abatir un corzo y no poder precintarlo por el fallo de la app, tuvo que recurrir a la ayuda de los agentes forestales. Estos, ante la imposibilidad de validar el precinto digital, levantaron un acta manuscrita que protegiera al cazador de una posible sanción durante el transporte del animal. Laureano de las Cuevas relata cómo aconsejó al afectado que no se conformara con un simple pantallazo, como le habían recomendado desde la administración, sino que exigiera el acta escrita, única forma de protegerse legalmente en caso de control.
El caos ha alcanzado incluso a los propios cuerpos de seguridad. Javier Tendero, delegado de la Federación de Caza en Salamanca, asegura a Jara y Sedal que ha hablado con miembros de la Guardia Civil y ni siquiera ellos saben cómo deben actuar ante estos casos. «Lo que más me sorprende es que he hablado con Guardia Civil y no tienen constancia de ninguna actuación ni de cómo tienen que actuar. Lo que saben es de lo que han oído a los cazadores. Como ya habíamos avisado, las prisas no son buenas y teníamos que haberlo hecho con tiempo y en paralelo precinto de plástico y precinto digital».
Malestar en el sector y amenaza de acciones legales
La indignación entre los cazadores es palpable. La Asociación del Corzo Español ya ha anunciado que emprenderá acciones legales contra la Junta de Castilla y León, a la que acusan de haber impuesto un sistema sin la debida planificación ni diálogo con el sector. El principal reproche es que no se haya previsto una transición gradual, como había pedido el colectivo: mantener durante una o dos temporadas los precintos físicos mientras se probaba el nuevo sistema digital.
El sector cinegético en bloque pide a Castilla y León que retire el precinto digital de caza
Mientras tanto, la temporada ha comenzado con un panorama desolador: gestores colapsados, cazadores atrapados en trámites burocráticos, forestales improvisando soluciones y una herramienta digital que, lejos de facilitar la gestión, ha bloqueado uno de los momentos más esperados del calendario cinegético en Castilla y León.
Uno de los vídeos que retrata esta delicada situación es el del cazador Carlos Blanco, quien ha abatido esta misma mañana un gran corzo que no puede mover del lugar. Ha estado más de una hora intentando precintarlo con la aplicación sin éxito.