La actuación tuvo lugar en una fría noche de enero en una carretera secundaria de la provincia de Zamora. Lo que parecía un control rutinario terminó destapando un grave episodio de furtivismo, con un gran ciervo abatido ilegalmente y un importante despliegue de medios prohibidos.
Los hechos se remontan a las 22:50 horas del 13 de enero de 2025, cuando una patrulla de la Guardia Civil detectó un todoterreno Ford Ranger detenido en el arcén de la carretera de Losilla de Alba. Llamó la atención de los agentes que las luces permanecieran encendidas y las ventanillas bajadas pese a las bajas temperaturas.
Al inspeccionar el vehículo, los agentes encontraron en el maletero una caja que ocultaba la cabeza recién cortada de un ciervo macho, envuelta en una bolsa de plástico. Según consta en las diligencias, el trofeo todavía desprendía líquidos, lo que evidenciaba que el animal había sido decapitado hacía muy poco tiempo.
Poco después, el cuerpo del ciervo fue localizado a unos 800 metros del lugar, ya dentro del coto “Las Talayas”, en el término municipal de Losilla de Alba. Ninguno de los dos individuos interceptados e identificados por los agentes tenía autorización ni vinculación con ese aprovechamiento cinegético.
Un delito contra la fauna salvaje
La acusación particular, ejercida por los titulares del coto afectado, solicita dos años de prisión para cada uno de los imputados por un delito contra la fauna salvaje. Además, reclama la retirada del permiso de tenencia y porte de armas durante cinco años y la prohibición de cazar por el mismo periodo. En el caso de uno de los acusados, la petición se agrava por contar con antecedentes penales.
En concepto de responsabilidad civil, la indemnización reclamada asciende a 8.000 euros, cantidad que debería ser abonada de forma conjunta por ambos procesados. Como alternativa a la pena de cárcel, la acusación plantea multas de 3.000 euros si el tribunal considera que no procede el ingreso en prisión.
La Fiscalía, por su parte, rebaja la petición penal y solicita multas de 1.800 euros para cada acusado, además de dos años de retirada de licencias y otros dos de prohibición para ejercer la actividad. En este caso, la indemnización al coto se fija en 5.000 euros.
Arma con silenciador, sin seguro y visión nocturna
Durante la inspección del vehículo, los agentes hallaron un rifle con silenciador y visor nocturno, sin seguro y con un cartucho introducido en la recámara, además de otros tres en el cargador. También se incautó un monocular de visión nocturna utilizado presuntamente para localizar animales en plena noche.
En el asiento trasero se encontró un cuchillo de grandes dimensiones con restos recientes de sangre, mientras que en el suelo del copiloto apareció un hacha de unos 40 centímetros de hoja. Bolsas de plástico, una cuerda, ropa de abrigo y diverso material completaban un escenario que apunta claramente a un episodio de furtivismo organizado, cometido en un coto privado de caza y sin ningún tipo de autorización.








