La peste porcina africana (PPA) representa una amenaza directa para la ganadería, la caza y el medio rural extremeño. Así lo ha advertido Christian Gortázar Schmidt, catedrático de Sanidad Animal del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), durante el III Foro Hispano-Luso celebrado este jueves en Badajoz dentro de la programación de FECIEX 2026.
El experto ha asegurado que la enfermedad «va a llegar», aunque actualmente resulta imposible determinar cuándo se producirá su entrada. Según explicó durante su intervención, la PPA se expande por la Unión Europea a una velocidad media aproximada de 13 kilómetros al año.
La PPA puede llegar por diferentes vías
Gortázar aclaró que la entrada del virus en Extremadura no tiene por qué producirse necesariamente desde Cataluña. Los movimientos de trabajadores, el transporte de mercancías o determinados alimentos contaminados pueden provocar saltos a larga distancia y originar nuevos focos alejados del frente de expansión de la enfermedad. El catedrático se refirió también a la situación existente en Barcelona, donde el control resulta especialmente complejo debido a la elevada densidad de jabalíes, las características del hábitat y una evolución más lenta de la mortalidad provocada por el virus.
Aunque algunos focos pueden ser contenidos y finalmente erradicados, una reacción tardía puede permitir que el problema se transforme en un escenario epidémico mucho más difícil de controlar. Por este motivo, Gortázar incidió en la importancia de actuar con rapidez ante la aparición de los primeros animales sospechosos.

El papel de los cazadores ante la enfermedad
Durante su ponencia, titulada PPA: una amenaza para todos, el investigador destacó la participación de los cazadores en la prevención y respuesta frente al virus. Su presencia permanente en el territorio los convierte en una pieza esencial para la detección temprana de jabalíes enfermos o muertos, la toma de muestras y el control de las poblaciones.
También señaló como fundamentales la higiene durante las actividades cinegéticas y la correcta gestión de los residuos. Sin embargo, advirtió de que la caza, pese a su importancia, no puede sustituir otras medidas relacionadas con la ordenación del territorio, los cultivos o la gestión de las superficies forestales. La respuesta, defendió, debe formar parte de una estrategia global en la que participen administraciones, científicos, veterinarios, ganaderos, propietarios y cazadores.
Expertos españoles y portugueses reunidos en Badajoz
El foro organizado por la Federación Extremeña de Caza (FEDEXCAZA) reunió a especialistas del ámbito científico, veterinario, ganadero y cinegético, además de representantes de las administraciones española y portuguesa. La jornada continuó con dos mesas redondas. La primera, dedicada a la PPA desde la perspectiva del porcino, estuvo moderada por el presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Cáceres, Juan Antonio Vicente Báez. En ella participaron Miguel Ángel Higuera Matas, director de ANPROGAPOR; Ángel García Blanco, presidente de ASAJA Extremadura; y Julio Antonio Rojas Pastor, director general de Agricultura y Ganadería.
La segunda abordó la enfermedad desde el ámbito de la caza. Moderada por el técnico de FEDEXCAZA Sebastián Redero García, contó con Carlos Sánchez García-Abad, director de Investigación de Fundación Artemisan; Nicolás Urbani Barrios, veterinario y director técnico de FARCAZA; y Paula Simoes, asesora jurídica de FENCAÇA.
Una amenaza que afecta a todo el medio rural
El presidente de FEDEXCAZA, José María Gallardo, insistió en la necesidad de afrontar la posible llegada de la PPA mediante una actuación conjunta de todos los sectores implicados. «La Peste Porcina Africana es un problema que no entiende de sectores. Su prevención y su gestión requieren que ganaderos, cazadores, veterinarios, científicos y administraciones trabajemos coordinadamente y con la máxima información posible», manifestó.
Gallardo explicó que el objetivo del foro es compartir conocimiento, escuchar distintos puntos de vista y preparar al medio rural ante una enfermedad que podría ocasionar graves consecuencias económicas, ganaderas y cinegéticas.








