La peste porcina africana (PPA) continúa avanzando en Cataluña. El Ministerio de Agricultura ha confirmado la detección de dos nuevos focos en jabalíes silvestres, lo que eleva a 40 el total acumulado desde el inicio del brote. Los casos se concentran en municipios del área metropolitana de Barcelona y su entorno, dentro de la denominada zona restringida II.
Los últimos positivos corresponden a animales hallados muertos en el medio natural, uno de ellos tras una colisión con un vehículo. En total, ya se han contabilizado 232 jabalíes infectados, distribuidos en una decena de municipios, entre ellos Cerdanyola del Vallès, Sant Cugat, Terrassa o Rubí. Destaca la aparición del primer caso en Sabadell, lo que evidencia la progresión territorial de la enfermedad.
En paralelo, los servicios veterinarios han analizado más de 2.100 animales, todos ellos con resultado negativo, lo que permite acotar con mayor precisión el alcance real del brote y su evolución.

Expansión contenida pero en vigilancia constante
A pesar del aumento de focos, las autoridades insisten en que la situación está bajo seguimiento continuo. La detección de casos se basa en gran medida en la vigilancia pasiva, es decir, en el análisis de cadáveres o restos encontrados en el campo, así como en animales abatidos con síntomas compatibles.
El dispositivo desplegado incluye la búsqueda activa de ejemplares muertos y la intensificación del control poblacional mediante capturas. Estas actuaciones se llevan a cabo con la participación de agentes rurales y personal especializado, siempre bajo supervisión oficial.
También se están instalando vallados y barreras físicas en puntos estratégicos para limitar los movimientos de los jabalíes, especialmente en corredores habituales de paso. Estas medidas se adaptan en función de la evolución epidemiológica y de los datos recogidos sobre el terreno.

Sin casos en porcino doméstico
Uno de los aspectos clave es que, hasta la fecha, no se ha detectado ningún positivo en explotaciones de cerdo doméstico. Las 45 granjas ubicadas en las zonas afectadas están siendo sometidas a controles estrictos de bioseguridad, con inspecciones periódicas por parte de los servicios veterinarios.
El Ministerio recuerda que la PPA no es una enfermedad zoonósica, por lo que no supone riesgo para las personas, ni por contacto con animales ni por consumo de productos derivados.

Aun así, la situación obliga a mantener un alto nivel de alerta. Se insiste en la necesidad de extremar las medidas de bioseguridad, tanto en explotaciones ganaderas como en el transporte de animales, y en la importancia de comunicar cualquier sospecha de forma inmediata.
La evolución del brote en Cataluña sigue siendo uno de los principales focos de atención sanitaria en España, con el objetivo de evitar su salto al ganado doméstico y limitar su expansión en la fauna silvestre.








