Con la llegada del buen tiempo y el aumento de las rutas por el campo, cada vez son más frecuentes los encuentros entre senderistas, ciclistas y perros mastines que trabajan vigilando rebaños. Para muchas personas ajenas al entorno rural, cruzarse con uno de estos animales puede resultar intimidante, especialmente cuando se acercan ladrando o marcando territorio. Precisamente para evitar sustos innecesarios y desmontar algunos mitos, la ganadera extremeña Nazaret Martín compartió un vídeo en el que explica cómo reaccionar correctamente si un mastín sale a tu encuentro.
La joven pastora, que trabaja con ganado en la Sierra de Gata, asegura que recibió numerosas preguntas de seguidores que no sabían cómo actuar tras encontrarse con uno de estos perros durante una excursión. Su intención, explica, era aclarar qué comportamiento debe tener una persona para evitar que el animal interprete la situación como una amenaza.
Según detalla, la mayoría de los problemas no se producen porque el mastín quiera atacar, sino porque muchas personas reaccionan movidas por el miedo. Gritar, salir corriendo o intentar espantar al perro suele generar justo el efecto contrario al deseado.
El error que nunca debes cometer
Nazaret Martín insiste en que hay una conducta que jamás debe adoptarse cuando un mastín se aproxima. «Lo que nunca se puede hacer, bajo ningún concepto, es empezar a correr, ponerse nervioso, empezar a gritar y tirar palos, objetos o piedras… Porque eso fomenta la agresividad del perro», explica en el vídeo.
La ganadera recuerda que estos animales están seleccionados y entrenados para proteger al rebaño frente a posibles amenazas, por lo que reaccionan especialmente ante movimientos bruscos o comportamientos que interpretan como peligrosos. En ese sentido, recalca que el mastín «no busca la confrontación» y que la mayoría de las veces solo pretende marcar distancia y vigilar que nadie se acerque demasiado a los animales.
Por ello, recomienda actuar con tranquilidad y abandonar la zona poco a poco, sin gesticular ni mirar fijamente al perro. «Con esa actitud puedes fomentar que el perro se ponga agresivo», advierte sobre quienes reaccionan de forma impulsiva. La pastora extremeña subraya además que los ataques reales son muy poco habituales. «Es muy difícil que un mastín te ataque», afirma, insistiendo en que mantener la calma suele ser suficiente para que el encuentro quede en un simple susto.
Las bicicletas cambian el comportamiento del perro
Uno de los aspectos que más llama la atención en su explicación es la reacción de los mastines ante las bicicletas. Según cuenta Nazaret, el movimiento rápido activa mucho más al animal y puede provocar que corra hacia el ciclista. «Los perros se ponen locos con las bicis. Eso sí, cuando te bajas, los míos paran», señala. Por eso recomienda desmontar inmediatamente de la bicicleta si un mastín se aproxima, ya que eso reduce notablemente la tensión.
También lanza un mensaje importante sobre los cachorros y la alimentación de los animales guardianes. «No acercarse a los perros, a los cachorros no acercarse tampoco, no echarles de comer, no dar de comer a ningún animal porque si no luego no le sirven al ganadero», explica.
Detrás de esa recomendación hay una cuestión práctica: los mastines deben conservar su instinto protector y no acostumbrarse excesivamente al contacto con desconocidos. Si pierden esa desconfianza natural, dejan de desempeñar correctamente su función junto al ganado.
Respeto mutuo entre visitantes y ganaderos
Nazaret Martín concluye su intervención apelando al respeto hacia quienes viven y trabajan en el medio rural. Recuerda que senderistas, ciclistas y turistas pueden disfrutar del campo perfectamente, pero entendiendo que los perros guardianes forman parte del trabajo diario de muchos ganaderos. «Siguiendo estas pautas se puede hacer turismo rural, se pueden hacer rutas… sin perjudicar a los que vivimos aquí todo el año ejerciendo los derechos que tenga cada uno», señala.
Su vídeo se ha convertido en una pequeña guía práctica para quienes recorren espacios naturales sin conocer del todo cómo funcionan los sistemas de ganadería extensiva y el papel fundamental que desempeñan los mastines en la protección de los rebaños.









