En plena Semana Santa, cuando el campo se llena de visitantes en busca de naturaleza y desconexión, un joven ganadero ha alzado la voz para denunciar una situación que, según explica, se repite cada año. Con apenas 20 años y al frente de un rebaño de casi 200 cabras, ha publicado un vídeo que acumula miles de reacciones y en el que pide algo tan básico como «respeto y sentido común».
El protagonista, al frente del perfil conocido en redes como La Celtiberia, grabó su testimonio mientras conducía su rebaño en una tarde calurosa de abril. Su mensaje no tardó en viralizarse, generando un intenso debate entre quienes frecuentan el medio rural y quienes trabajan en él. Lejos de ser un caso aislado, el joven insiste en que es una problemática extendida. «No soy yo al único que le pasa, que es que le pasa a muchos compañeros de toda España», asegura en el vídeo, visiblemente cansado.
El campo no es un parque temático
Durante su relato, el ganadero describe situaciones que, a su juicio, ponen en riesgo tanto a los animales como a las personas. Ciclistas pasando a toda velocidad a escasos metros del rebaño, niños acercándose en exceso a cabras preñadas e incluso tirándoles piedras mientras los adultos observan sin intervenir.
«Si veis animales, por favor, bajad el ritmo, separaos», reclama. Y advierte de un riesgo real: «En el caso de que los llevara, se podrían lanzar perfectamente a las bicis», explica en referencia a los mastines, perros de protección habituales en el manejo del ganado. El problema, subraya, no es la presencia de visitantes en el campo, sino la falta de comportamiento adecuado. «Está muy bien que las veáis, pero por favor, distancia, que un animal preñado, pues no está en condiciones de que le anden joteando por atrás».
@la_celtiberia Siento ser pesado con este tema pero estas situaciones ya me sobrepasan 🫠
♬ sonido original – La celtiberia 🐐
Un mensaje que conecta con el mundo rural
El vídeo ha generado más de 900 comentarios, la mayoría apoyando al joven pastor. Muchos usuarios coinciden en que el auge del turismo rural y las redes sociales ha traído consigo una pérdida de civismo básico. Algunos comentarios hablan incluso del fenómeno del “cateto urbano”, mientras otros recuerdan normas esenciales: reducir la velocidad, mantener la distancia o simplemente respetar a quien está trabajando.
El propio ganadero lo resume con claridad: «Por favor, un poquito de respeto a los demás y de saber estar». Una petición sencilla que, sin embargo, parece cada vez más difícil de cumplir en determinados contextos.








