Cataluña afronta desde este jueves un nuevo golpe en plena crisis sanitaria por la Peste Porcina Africana (PPA). Los ocho puntos logísticos autorizados para la recogida y gestión de carne de jabalí han decidido suspender el servicio de forma indefinida, una medida que amenaza con frenar en seco buena parte de la actividad cinegética en la comunidad.
El colectivo asegura que se trata de una decisión «obligada» y «no deseada», motivada por el hundimiento del mercado de la carne de caza tras la aparición de la enfermedad. La situación, explican, ha hecho inviables sus negocios y ha convertido su trabajo en una especie de servicio de gestión de residuos sin compensación suficiente.
Las empresas, además, advierten de que la paralización de la recogida no es un problema menor: sin retirada legal de los animales abatidos, los cazadores no pueden continuar con las batidas, algo clave para controlar una especie que juega un papel decisivo en la expansión de la PPA.
Mercado hundido y cámaras congeladas llenas
Según el comunicado oficial, el paro está firmado por ocho empresas: Càrniques Llorà, Vedat Pirineus, Lantxaga, Morcolain, Logistica Capo, Societat de caçadors el Nen, Societat de Caçadors la Porguerada y Colla del senglar de Sanaüja. Todas ellas prestan servicio en los denominados Puntos Logísticos de Carne de Caza (PLCC), centros autorizados para recoger, transportar y almacenar las piezas abatidas.
Fuentes del sector señalan que la declaración de la PPA ha hundido el precio y la demanda del jabalí catalán. La crisis se agrava por el cierre de los mercados internacionales.
A ello se suma lo que describen como un boicot interno y es que, según han denunciado, empresas cárnicas del sur de España ya avisan en sus webs que no compran carne de Cataluña por consejo de la administración.
Los cazadores alertan: sin recogida no hay control sanitario
La medida ha encendido todas las alarmas en el sector cinegético catalán. Enric Vélez, presidente de la Agrupació de Societats de Caça i Pesca de Catalunya (Agrucat), considera en declaraciones a Cárnica que la situación era previsible y recuerda que la consecuencia es inmediata: «Cualquier alternativa a la recogida por estas empresas es ilegal: no podemos abandonar los cerdos en el bosque ni enterrarlos».
En la práctica, si los puntos logísticos dejan de recoger los animales abatidos, las sociedades de cazadores se quedan sin margen de maniobra. El resultado sería una paralización de las salidas al monte y, por tanto, del control poblacional del jabalí, considerado una herramienta fundamental para frenar la expansión de la enfermedad.
Desde Agrucat advierten de que si no hay una solución rápida, «este fin de semana se dejará de cazar», justo en un momento en el que la presión sobre el terreno es crucial para evitar un escenario aún peor.
Mientras tanto, las empresas aseguran que mantienen conversaciones diarias con el Departamento de Agricultura de la Generalitat, pero insisten en que la administración debe aportar recursos urgentes.








