El protagonista fue un ejemplar de aguja colipinta (Limosa lapponica), una especie ya conocida por sus largas migraciones, pero que aquel año llevó su capacidad al límite. Partió desde Alaska y alcanzó Tasmania tras cruzar el océano Pacífico sin realizar ninguna parada, estableciendo así el récord absoluto de distancia recorrida sin escalas.
El estudio fue realizado por investigadores del Pukorokoro Miranda Naturalists’ Trust, que pudieron reconstruir con precisión la ruta gracias a los dispositivos GPS colocados en estas aves. Aquel ejemplar no solo completó una travesía extraordinaria, sino que además superó el récord que otro individuo de su misma especie había logrado apenas un año antes.
Desde 2006, científicos del Servicio Geológico de Estados Unidos han estado colocando pequeños transmisores en estas aves para estudiar sus migraciones. Gracias a ese trabajo, se confirmó que durante su viaje este ejemplar sobrevoló zonas como la isla de Vanuatu, siempre sin detenerse.

Un prodigio de resistencia en el aire
La aguja colipinta pertenece a la familia de los escolopácidos —a la que pertenece también nuestra becada— y apenas supera el medio kilo de peso. Sin embargo, aquel vuelo volvió a demostrar que se trata de una de las aves más resistentes del planeta. Cada año recorre enormes distancias entre sus zonas de reproducción en el Ártico y sus áreas de invernada en el hemisferio sur.
Estas aves habitan en regiones costeras y zonas húmedas de la tundra ártica y subártica, especialmente en Alaska. Allí se reproducen durante el verano, mientras que en invierno migran hacia lugares tan lejanos como Madagascar, India, el sudeste asiático, Australia o Nueva Zelanda.

Lo más llamativo es que, según los datos recogidos, estas aves no se detuvieron en ningún momento durante el viaje. Fueron capaces de volar día y noche durante más de una semana, alimentándose exclusivamente de sus reservas corporales y adaptando su organismo a un esfuerzo extremo.
Wonderful news on ultramarathon flying Bar-tailed Godwits. Satellite tracked bird has flown NONSTOP from Alaska to Tasmania for the first time! What a trip! Thanks @miranda_trust, Max Planck Institute and others for this work drawing our world together. Nature is wild! 1/2 pic.twitter.com/NnT0QtLCUx
— Andrew Darby (@looksouth) October 24, 2022
Un misterio que sigue abierto
A pesar de los avances tecnológicos, los científicos no lograron explicar completamente cómo estas aves son capaces de completar travesías tan exigentes sin descanso. Una de las teorías apunta a su habilidad para aprovechar los vientos y las condiciones atmosféricas.

Durante el seguimiento de distintas rutas, los investigadores observaron comportamientos sorprendentes. Tal y como explicó el investigador Sam Dooley, algunos ejemplares «que se dirigían a Moreton Bay se encontraban con mal tiempo y retrocedían mucho», lo que evidenció su capacidad para reaccionar ante cambios bruscos en el entorno.
Las investigaciones continúan siendo clave para proteger a una especie catalogada como casi amenazada. Comprender sus rutas migratorias y sus necesidades ecológicas resulta fundamental para garantizar su supervivencia en un escenario cada vez más condicionado por el cambio climático.








