El Parque Nacional de Monfragüe afronta un nuevo ajuste en su estrategia de control poblacional este invierno. Tras el regreso de las actuaciones cinegéticas en 2025 —después del veto general impuesto en 2020 en Parques Nacionales—, la administración autonómica ha decidido estirar el calendario para tratar de cumplir los objetivos fijados en el programa vigente y reducir los riesgos asociados a la alta densidad de jabalíes.
La ampliación se recoge en una resolución de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible publicada en el Diario Oficial de Extremadura (DOE), que modifica el Programa de acción selectiva de ungulados en el Parque Nacional de Monfragüe. La medida permite que las batidas no terminen en diciembre, como estaba previsto, sino que se extiendan hasta el segundo domingo de marzo.
El contexto no es menor. Monfragüe se ha convertido en uno de los ejemplos más claros de lo que ocurre cuando la gestión llega tarde: poblaciones disparadas, mayor presión sobre la vegetación y un impacto creciente sobre el equilibrio del espacio protegido.
Un calendario excepcional por cupos y riesgo sanitario
Las batidas estaban inicialmente planificadas entre octubre y diciembre, pero la Junta considera que, a estas alturas de temporada, el escenario ha cambiado. En el texto se explica que, debido a la declaración de emergencia cinegética temporal por riesgo sanitario, a la adopción de medidas excepcionales para el control de las poblaciones de jabalí y a que no se han alcanzado los cupos mínimos de captura, «se considera necesario ampliar dicho periodo».

Ese matiz lo dice todo: el plan se diseñó con unos objetivos concretos, pero el terreno manda. Y si los números no salen, la presión sobre el parque se mantiene, con el añadido de una preocupación que pesa cada vez más en el campo: la peste porcina africana.
La resolución deja claro que esta prórroga busca prevenir, limitar el riesgo de introducción y difusión de la peste porcina africana en el territorio extremeño, y se aplicará tanto en terrenos de propiedad pública como privada situados fuera de la Zona de Reserva del parque.
Control con condiciones: compatibilidad ambiental y uso público
La ampliación del programa, además, no se ha hecho sin respaldo interno. La modificación fue informada favorablemente por el Patronato del Parque Nacional de Monfragüe en sesión celebrada el pasado 14 de enero, un detalle que refuerza la idea de que la decisión responde a una necesidad real.
Aun así, la Junta remarca los límites. La resolución establece que, en todos los casos, las actuaciones de control «deberán ser compatibles con la no afección al resto de especies no incluidas en el programa y con la finalidad de uso público del Parque Nacional».
En la práctica, esto implica mantener el delicado equilibrio entre conservación, gestión técnica y una realidad inevitable: Monfragüe es también un espacio visitado, observado y muy expuesto al foco social. Lo que se haga dentro tiene impacto fuera.
El programa, por último, recuerda su objetivo principal: regular las densidades de ungulados, especialmente ciervo y jabalí, cuando puedan comprometer el estado de conservación de las formaciones vegetales u otras especies de fauna del parque. Y ahí está la clave: la gestión no entiende de ideologías cuando el monte empieza a pagarlo.








