La Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio de la Jutna de Castilla y León ha confirmado que esta próxima primavera se liberarán nueve nuevos linces ibéricos en el Cerrato palentino. Serán cuatro machos y cinco hembras procedentes del programa de cría en cautividad, que se sumarán a los ejemplares introducidos durante 2025 dentro del proyecto de recuperación de la especie en Castilla y León.

Las sueltas se realizarán mediante la técnica de suelta blanda, el mismo sistema empleado el año pasado, que permite una adaptación progresiva de los animales al medio natural. La Junta destaca que la buena calidad del hábitat y las elevadas densidades de conejo han favorecido una baja dispersión de los linces liberados hasta ahora, facilitando su asentamiento en el territorio.

Dos linces adultos reforzarán el área en los próximos días

Antes de las sueltas previstas para 2026, en los próximos días se procederá a la liberación de dos ejemplares adultos, un macho y una hembra llamados Fausto y Nala. Ambos proceden de centros de cría en cautividad —Silves, en Portugal, y Zarza de Granadilla, en Cáceres— y ya han completado su etapa reproductiva en dichas instalaciones.

Su reintroducción se enmarca en un programa experimental aplicado previamente en territorios como Doñana, Extremadura o la Región de Murcia. El objetivo es reforzar y estabilizar el hábitat del Lynx pardinus en el Cerrato, favoreciendo el establecimiento de otros linces liberados. Como el resto de ejemplares, estarán equipados con sistemas de seguimiento GPS para evaluar su adaptación al medio.

Balance del primer año y medidas frente a los atropellos

Durante 2025 se liberaron nueve linces en el Cerrato palentino, seis procedentes de cría en cautividad y tres mediante traslocaciones. A cierre de año permanecen cinco ejemplares en campo y se han registrado cuatro muertes: tres por atropello en las carreteras A-67, P-405 y P-412, y una por ahogamiento en el Canal de Villalaco.

Con estos datos, la supervivencia se sitúa en el 56 %, una cifra acorde con la media de los proyectos de reintroducción del lince ibérico en la península Ibérica y superior a la registrada en otros programas de reintroducción de grandes felinos nacidos en cautividad. La Junta subraya que el seguimiento mediante telemetría confirma el buen asentamiento de los ejemplares liberados.

Para reducir la mortalidad no natural, la Administración autonómica ha invertido más de dos millones de euros en actuaciones como la mejora de hábitats, convenios con propietarios y titulares de cotos de caza, y medidas de seguridad vial. Destacan los proyectos de vallado de las carreteras P-405 y P-412, con una inversión superior a 1,3 millones de euros, además de señalización específica y actuaciones coordinadas con el Estado en la A-67.

Lince ibérico
Lince ibérico. © Shutterstock

El lince, un aliado demostrado de la caza menor

Más allá del proyecto de reintroducción, desde Jara y Sedal ya se ha recordado en otras ocasiones que el lince ibérico no supone una amenaza para la caza menor. Al contrario, la ciencia respalda su papel como aliado.

Un estudio realizado en el sur de Portugal con la participación de Fundación Artemisan, publicado en la revista Journal of Nature Conservation, analizó varios cotos del entorno de Mértola donde el lince fue reintroducido en 2015. Los resultados fueron claros: los cotos con presencia de lince presentaban hasta cinco veces más densidad de perdiz roja y abundantes poblaciones de conejo, mientras que en aquellos sin lince estas especies eran mucho más escasas.

Al mismo tiempo, la presencia del Lynx pardinus reducía de forma notable la detección de depredadores oportunistas como zorros, meloncillos, gatos asilvestrados o mustélidos. El gran felino actúa así como un controlador natural de predadores, con efectos positivos tanto para la biodiversidad como para la gestión cinegética.

Los propios gestores y guardas entrevistados en el estudio aseguraban que el lince no interfiere negativamente en las prácticas habituales de los cotos. Al contrario, consideran que su presencia es beneficiosa y constatan la aparición frecuente de zorros y meloncillos depredados por el felino. Como resumía uno de los investigadores, «el lince no es un problema para los cazadores, sino un auténtico aliado que está ayudando a la recuperación de especies clave de la caza menor».

Un mensaje que cobra especial relevancia ahora que Castilla y León consolida su apuesta por la reintroducción del lince ibérico en el Cerrato palentino, demostrando que conservación y caza pueden avanzar de la mano cuando se apoyan en datos, gestión y conocimiento del territorio.

Síguenos en discover

Sobre el autor