Castilla y León encara la recta final hacia las elecciones del 15 de marzo con un conflicto abierto que sigue creciendo en el mundo rural. El precinto digital para la caza mayor, implantado a través de la aplicación Capturcyl, continúa vigente pese al rechazo de miles de cazadores y al ultimátum lanzado por la Federación autonómica hace meses.
La tensión no es nueva. El pasado noviembre, la Federación de Caza de Castilla y León ya advirtió públicamente a Alfonso Fernández Mañueco de que, si no rectificaba antes del 31 de diciembre, habría movilizaciones antes de los comicios. Ese plazo se agotó y, de momento, el Gobierno regional no ha dado señales de marcha atrás.
En el campo, la sensación es de cansancio y enfado. Muchos cazadores aseguran que el sistema no se adapta a la realidad del colectivo, especialmente en zonas con mala cobertura y entre quienes no manejan con soltura un teléfono móvil.
La Federación insiste: convivencia o conflicto
Jara y Sedal ha hablado de nuevo con el presidente de la Federación, Santiago Iturmendi, tras una reunión reciente de la Junta Directiva. Según explica, el planteamiento del colectivo pasa por abrir una vía de negociación, pero sin renunciar a una exigencia clave: que el sistema tradicional no desaparezca.

«Ayer tuvimos una reunión de la Junta Directiva de la Federación y decidimos en cuanto al jabalí, en el supuesto de que quieran que se precinten también, que vamos a intentar negociar la posibilidad de que convivan el anterior sistema con el nuevo. Y en el precinto del resto de especies, pues igual».
Iturmendi insiste en que el problema no es la modernización en sí, sino la forma en que se ha implantado, sin margen real para que todos puedan adaptarse. «Creemos que se puede hacer y se debe hacer. En todo caso, tiene que ser algo que entre progresivamente, que puedan acceder todos los sectores del colectivo de cazadores, incluidos los mayores, nuestros mayores, los cazadores veteranos».
La Federación mantiene así la misma línea que ya defendió en su carta enviada a la Consejería: permitir que el precinto en papel siga siendo una alternativa real para evitar dejar fuera a miles de aficionados.
El aviso electoral ya está sobre la mesa
El presidente federativo no oculta que la situación puede tener un coste político para la Junta. A falta de una respuesta clara, el mensaje del sector cinegético es que el malestar se traducirá en las urnas.
«Sabemos lo que hemos recibido de la Junta de Castilla y León hasta ahora. Con lo cual, yo creo que los electores en las próximas elecciones van a tenerlo en cuenta, salvo que haya una declaración clara y contundente por parte de la Junta de Castilla y León».
En un territorio donde la actividad cinegética es parte del tejido social y económico de muchos pueblos, la polémica del precinto digital se ha convertido en algo más que un debate técnico: para muchos cazadores es un símbolo de desconexión entre los despachos y la realidad del monte.
A un mes de la cita electoral, el conflicto sigue vivo. Y, por ahora, Mañueco continúa sin retirar un sistema que ha logrado lo impensable: unir a buena parte del sector en un mismo enfado.








