El vídeo dura apenas unos segundos, pero es de esos que se quedan grabados. En una pradera abierta junto al bosque se distingue con claridad cómo una manada de siete lobos avanza por el terreno al trote.
Las imágenes se han compartido en TikTok y han provocado una oleada de reacciones. En el propio texto que acompaña a la publicación aparece un mensaje tan corto como revelador: «Después dicen que no hay». Y es precisamente ese tono —entre la incredulidad y la ironía— el que resume lo que muchos piensan al verlos moverse con tanta tranquilidad.
No se trata de un avistamiento aislado ni de uno de esos vídeos lejanos e imposibles de comprobar. Aquí se aprecia el grupo entero, en un espacio abierto, en un contexto que muchos identifican como el norte de Palencia, una zona donde el lobo lleva años siendo tema de conversación permanente.
Un vídeo que reabre el debate en el campo
Que se graben siete ejemplares juntos no es un detalle menor. La escena apunta a una estructura de grupo clara, algo que suele asociarse a manadas asentadas y con querencia por el territorio. Y eso, en el día a día rural, suele traducirse en preocupación inmediata.
El debate no es nuevo, pero vuelve con fuerza cada vez que aparece una prueba tan evidente. Porque una cosa es hablar de presencia ‘probable’ y otra verlos pasar uno tras otro.
En muchas comarcas de Castilla y León, el lobo se ha convertido en un asunto que mezcla conservación, convivencia y tensión. Y en redes esa mezcla explota rápido: unos lo celebran como símbolo de naturaleza salvaje; otros lo ven como la confirmación de un problema que, según denuncian, ya se está notando demasiado.
@fauna_iberica_norte Norte de Palencia después que no hay Lobos 🤦♂️🤦♂️
♬ оригінальний звук – pryvyd.ai
Ataques al ganado: cifras que marcan el pulso
La discusión no se entiende sin los números. En 2024, la provincia de Soria registró 98 cabezas de ganado muertas por ataques de lobo, una cifra que, según se viene comentando en la zona, confirma su avance territorial.
En el conjunto de Castilla y León, el balance de ese mismo año fue todavía más contundente: 5.985 animales muertos y 430 heridos, según datos de la Junta y de las organizaciones agrarias. Y el incremento respecto a 2021 alcanza el 40%, un salto que explica por qué el malestar se ha ido haciendo crónico.
También el impacto económico pesa. Las indemnizaciones por daños ascendieron en 2024 a 4,8 millones de euros, lo que da una idea del tamaño real del problema cuando la ganadería extensiva intenta seguir adelante en un escenario cada vez más complicado.
Más manadas y expansión al sur del Duero
A ese contexto se suma otro dato clave: el último censo regional elaborado entre 2022 y 2023 cifra en 193 las manadas presentes en Castilla y León, lo que supone un 8% más que hace una década.
Pero el foco no está solo en el número total, sino en hacia dónde crece. Al sur del Duero ya se contabilizan 35 grupos consolidados, recolonizando zonas donde años atrás la presencia estable era muy reducida o casi residual.
En paralelo, los avistamientos cerca de núcleos habitados se repiten cada vez más. En un municipio soriano como Duruelo de la Sierra, un vecino grabó recientemente a un lobo paseando de noche entre viviendas y coches, avanzando con calma bajo las farolas y sin aparente miedo. Ese tipo de imágenes, sumadas a la manada de Palencia, refuerzan la idea de que el lobo no solo está, sino que se está moviendo y adaptando.








