El municipio toledano de Madridejos ha vuelto a demostrar que el campo también sabe arrimar el hombro cuando la causa lo merece. El Club Deportivo de Cazadores de la localidad cerró el pasado sábado 24 de enero una intensa jornada benéfica con la entrega de un cheque de 13.866 euros a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) de Toledo, en un acto cargado de simbolismo.
El cheque fue recibido por Fernando Jou Rivera, presidente de la AECC de Toledo, en presencia de representantes del club organizador, del Ayuntamiento de Madridejos, encabezado por su alcalde Francisco López Arenas, y de las delegaciones locales de la AECC de Madridejos y Camuñas.

La cantidad recaudada supone una aportación destacada para el trabajo que desarrolla la asociación en la provincia, tanto en apoyo a la investigación como en la atención a pacientes y familiares, según destacaron durante el encuentro.
La jornada, que combinó actividad cinegética, gastronomía y ambiente social, se convirtió en un auténtico evento de pueblo, de esos que dejan poso y se recuerdan durante años.
Una mañana de caza menor con sabor a tradición
La actividad comenzó temprano, a las 8:00 de la mañana, con la llegada de casi 90 cazadores procedentes de distintos puntos de España. La convocatoria tuvo lugar en el corazón de las sierras de Madridejos, junto a la Ermita de la Virgen de Valdehierro, donde la organización entregó autorizaciones, tickets de desayuno y comida, merchandising y números para los obsequios.

Desde primera hora se cuidaron los detalles, consultando a los participantes sobre sus preferencias para asignarles el cuartel de caza más adecuado. Una manera de demostrar que lo solidario no está reñido con organizar un día bien planificado.
Tras un desayuno de los que hacen afición, con migas manchegas con huevos, el presidente del club dio la bienvenida y explicó el desarrollo de una cacería de caza menor en mano, centrada en perdiz, conejo y paloma.

El cupo fijado fue de tres perdices, mientras que el resto de especies no tenía límite. Además, se respetó en todo momento a las liebres «hasta que su recuperación sea plena», tal y como señalaron desde la organización.
Durante la mañana, muchos cazadores lograron completar el cupo y la mayoría tuvo oportunidades reales de hacerlo, destacándose el buen comportamiento y la actitud ética y respetuosa con los animales. Algunos incluso aprovecharon para llevar de morraleros a hijos, nietos o amigos, dejando un recuerdo imborrable.

Bingo solidario, comida campera y más de 350 asistentes
A las 13:00 horas se dio por finalizada la jornada cinegética y los participantes regresaron al punto de reunión, donde pudieron disfrutar de una barra con pinchos y consumiciones.
La comida ofrecía dos opciones con sabor a campo: judías blancas camperas o caldereta de ciervo, completando una jornada que fue mucho más que cazar.
Después, los voluntarios de la AECC local organizaron un bingo solidario, con premios consistentes en cestas de productos alimentarios. También llegó el esperado reparto de obsequios donados por patrocinadores, de manera que todos los asistentes se llevaron algún detalle.

El broche lo puso el concierto de Arturo Fernández, acompañado a la guitarra por Ángel Montejano, en un ambiente que se alargó durante horas y terminó de convertir el día en una fiesta.
Según los datos del club, más de 350 personas pasaron a lo largo del día por el evento, que además fue abierto al público general, permitiendo que vecinos no cazadores también pudieran participar en la comida y la convivencia.
Un cheque solidario que deja huella en Toledo
Ya en el acto final, el C.D. de Cazadores de Madridejos quiso poner en valor que el éxito fue posible gracias a la implicación del tejido social y empresarial, con apoyo de orgánicas, empresas cárnicas, cooperativas, agricultores y vecinos.
El club agradeció especialmente la labor de la AECC, la colaboración del Ayuntamiento y el respaldo de patrocinadores y asistentes, subrayando que iniciativas como esta muestran el lado más comprometido del mundo rural.
Y es que, cuando el campo se une, no solo se mueve una jornada de caza menor: se mueve un pueblo entero.








