La presencia del lobo vuelve a dejar una imagen difícil de asimilar en el medio rural riojano. El pasado sábado por la mañana, los vecinos de Cabezón de Cameros se encontraron con una cierva muerta en plena calle, en el casco urbano del municipio, en un episodio que apunta directamente a un ataque del cánido.
El hallazgo se produjo a primera hora del día y sorprendió especialmente a quienes pasan los fines de semana en la localidad. Según relatan vecinos consultados por La Rioja, el animal no estaba allí durante la noche, lo que refuerza la idea de que el ataque se produjo de madrugada y que la persecución terminó dentro del propio pueblo.
La escena ha corrido de boca en boca en pocas horas y ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la expansión del lobo y su pérdida de miedo al entorno humano. Aunque no es la primera vez que se registran ataques en la zona, sí es una de las escasas ocasiones en las que el rastro del depredador aparece tan claramente dentro del casco urbano.

El hallazgo al amanecer
«Nosotros llegamos anoche, pasadas las doce y no había nada, pero esta mañana mi pareja se ha despertado temprano para cazar y se ha encontrado con la cierva nada más salir del portal», relata una vecina en declaraciones recogidas por La Rioja. El cadáver del animal fue retirado a primera hora por los servicios correspondientes.
Desde el entorno vecinal se insiste en que la imagen ha causado impacto y preocupación, no solo por el animal muerto, sino por el lugar en el que ha aparecido. El ataque se habría producido tras una persecución que acabó en una de las calles del pueblo.

Aunque en municipios cercanos ya se habían vivido situaciones similares, en Cabezón de Cameros no era habitual encontrar escenas de este tipo. «Se han visto ataques al ganado en el valle, pero no es habitual que lleguen a los pueblos, parece que no les tienen miedo a nada ni a nadie», apuntan desde nuevecuatrouno.com.
Inquietud entre vecinos y ganaderos
El episodio ha reavivado la inquietud entre los ganaderos de la zona, que en las últimas semanas ya habían reforzado medidas para proteger sus animales durante la noche. El último ataque registrado en una cabaña ganadera del municipio se produjo hace algo más de un mes.
«Son los ganaderos los más preocupados, que cierran el ganado para evitar posibles ataques nocturnos, pero la verdad es que a todos nos asusta que los lobos se adentren en el pueblo como si tal cosa», añade la misma vecina a La Rioja.
Desde el entorno rural se teme que este tipo de episodios se repitan si no se toman medidas, especialmente en zonas donde la convivencia entre fauna salvaje y población humana es cada vez más estrecha.








