El avistamiento de un lobo adulto a escasos metros de varios menores que se dirigían al colegio ha vuelto a encender el debate en el oriente asturiano. El suceso ocurrió a primera hora de la mañana de este jueves en Buelles, un núcleo rural de Peñamellera Baja, y ha reavivado el temor entre los vecinos, que denuncian un aumento de la presencia del cánido en zonas habitadas.
Según informó La Nueva España, los hechos se produjeron poco después de las 7:30 horas, cuando varios estudiantes salían de sus casas para acudir, uno al instituto y los demás al colegio público de Panes. Al avanzar por una de las calles del pueblo se toparon, a pocos metros, con el animal.
La intervención de un adulto que se encontraba en la zona logró espantar al lobo antes de que la situación fuera a más. No hubo daños personales, pero el susto fue considerable y el episodio ha corrido como la pólvora entre los vecinos.
El alcalde de Peñamellera Baja, José Manuel Fernández (PP), lamentó lo ocurrido y expresó el malestar existente en el concejo: «No hay derecho a tener a la gente con miedo en los pueblos. Hasta que no ocurra una desgracia, no se tomarán medidas».

El incidente se produce en un contexto de creciente tensión en torno al lobo en Asturias. Ganaderos y habitantes del medio rural denuncian que los ataques al ganado no solo continúan, sino que se registran cada vez más cerca de viviendas y pueblos.
Más manadas y expansión hacia zonas humanizadas
Según datos oficiales del Principado, el lobo ocupa 8.300 kilómetros cuadrados, el 83% del territorio asturiano. Se estima la existencia de 45 manadas, 42 de ellas reproductoras, con una población que oscila entre los 360 y 405 ejemplares, lo que representa un incremento del 18,4% respecto al periodo anterior.
El propio Ejecutivo autonómico reconoce una «expansión al Norte y al Este, siguiendo la disponibilidad de presas silvestres y la ganadería, hacia zonas más bajas y próximas a la costa», así como hacia áreas más humanizadas.
En 2024 se registraron 3.300 reses atacadas, con 785.000 euros en indemnizaciones. Solo en el Oriente de Asturias se han tramitado 740 expedientes por daños atribuidos al cánido, el 15% del total regional. Llanes, Cangas de Onís y Cabrales encabezan la estadística.
En Buelles, mientras tanto, el debate ha dejado de ser una cuestión teórica. Los vecinos hablan de miedo. Y, aunque el lobo desapareció entre las casas al ser ahuyentado, la sensación de vulnerabilidad permanece.








