La escena ocurrió en la Semana Santa de 2022, pero ha vuelto a circular con fuerza entre aficionados al mundo rural por su carácter tan insólito como llamativo. En la localidad madrileña de Cenicientos, unaliebre irrumpió de madrugada en una iglesia mientras varios fieles velaban, dejando imágenes difíciles de olvidar.

El vídeo, grabado por una de las presentes, mostraba al animal completamente desorientado corriendo entre los bancos del templo y acercándose incluso al altar. Mientras tanto, varias personas trataban de organizarse para guiarla hacia la salida sin provocarle daños. La grabación se difundió con rapidez aquel Domingo de Resurrección, convirtiéndose en una de las escenas más comentadas de aquellas fechas por el contraste entre el entorno religioso y la presencia inesperada del animal.

«Esa no se sale», decía Julia María Mayorga, autora del vídeo, mientras la liebre recorría el interior del templo. «Mírala, mírala», añadía otra persona cuando el animal se dirigía hacia el altar. «Poneos así en fila», indicaba un hombre intentando coordinar su salida.

Ocurrió de madrugada mientras velaban al Santísimo

Tal y como explicó la propia autora, todo sucedió en plena madrugada. «Fue a las 4:50 horas de la madrugada del jueves al viernes cuando varias integrantes de la Cofradía de Nuestra Virgen de la Dolorosa y hermanos de la Cofradía de Nuestro Padre Nazareno estábamos velando al Santísimo».

En ese momento de recogimiento, la irrupción de la liebre rompió por completo la tranquilidad del templo. El animal, visiblemente alterado, recorrió durante varios minutos el interior mientras los presentes trataban de evitar que se golpeara o quedara atrapado. Finalmente, tras varios intentos y con cierta dificultad, la liebre consiguió encontrar la salida de la iglesia, poniendo fin a una escena tan inesperada como surrealista.

No es el único caso de fauna en templos

Aunque el episodio resultó especialmente llamativo, no fue el único caso en el que un animal irrumpió en un templo. En mayo de 2020, un jabalí entró en la iglesia de San Miguel Arcángel de Molossana, en Génova (Italia), donde fue visto comiendo las raíces de las flores situadas junto al altar.

Este tipo de situaciones, aunque poco habituales, reflejan cómo la fauna silvestre puede aparecer en entornos completamente inesperados, especialmente en zonas próximas a espacios naturales o en momentos de tranquilidad como la madrugada.

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