El Gobierno de La Rioja ha aprobado este martes el nuevo Reglamento de Caza y Gestión Cinegética, una norma largamente esperada que actualiza el marco legal vigente desde 2004 y que busca dar respuesta a los problemas actuales del medio rural, desde los daños agrícolas hasta la simplificación administrativa de la actividad cinegética. El texto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial de La Rioja.

La consejera de Agricultura, Ganadería, Mundo Rural y Medio Ambiente, Noemí Manzanos, ha defendido que el nuevo decreto «supone una mejora tanto en el aspecto de la gestión administrativa de la actividad como en la adopción de medidas de control para reducir los daños en cultivos y en la cabaña ganadera derivados de la sobrepoblación de determinadas especies». La norma reconoce además el papel de la actividad cinegética como herramienta clave para el equilibrio ambiental y como motor económico en muchas zonas rurales.

El reglamento consta de nueve títulos y 119 artículos, además de disposiciones adicionales y anexos, y se apoya en la Ley de Caza y Gestión Cinegética de La Rioja de 2022. Su elaboración, según ha subrayado la consejera, se ha basado en más de dos décadas de experiencia normativa y en la participación de técnicos y agentes del sector.

Cotos más estables y menos trámites

Uno de los cambios más relevantes afecta a la creación y gestión de los cotos. A partir de ahora, dejarán de renovarse cada diez años y pasarán a tener carácter indefinido, lo que aporta mayor estabilidad y reduce notablemente la carga administrativa para los titulares. Para su constitución bastará con acreditar más derechos cinegéticos a favor que en contra, modificando los requisitos anteriores.

El nuevo marco también permite ajustar el porcentaje de cesión de derechos y la superficie de los acotados. En caso de extinción por oposición expresa de los propietarios, el terreno pasará a ser zona controlada, una figura que gana peso dentro del reglamento.

Otro aspecto destacado es la posibilidad de firmar convenios de reciprocidad con otras comunidades autónomas y facilitar la expedición de licencias directas a cazadores veteranos de fuera de La Rioja, una medida orientada a dinamizar la economía rural y atraer actividad a los pueblos.

Nuevas figuras y sello de calidad

El texto introduce la figura del guía de caza, designado por la Dirección General de Medio Natural y Paisaje, que asumirá tareas de supervisión en batidas y recechos, control de predadores, seguimiento sanitario de las reses abatidas y apoyo a la caza de gestión.

Junto a ello, se crea el certificado ‘Caza de La Rioja’, un sello de calidad que reconocerá a los cotos que cumplan los planes técnicos, fomenten la formación y desarrollen mejoras del hábitat. También se flexibiliza la presencia de acompañantes sin licencia, siempre que no porten armas, y se amplía hasta tres el número máximo de rehalas en batidas de reservas y en los cotos sociales. Además, en el resto de los cotos se podrá cazar con una rehala por cada 50 hectáreas o fracción.

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Una de las novedades para fomentar la asistencia de los más jóvenes es la creación de la figura de acompañante sin necesidad de licencia. © Shutterstock

Caza de gestión y control de daños

La gran novedad del reglamento es la incorporación del concepto de caza de gestión como herramienta específica para prevenir daños agrícolas y problemas de sanidad animal. Podrá aplicarse en cualquier acotado y, en situaciones graves, el Ejecutivo riojano podrá declarar la emergencia cinegética y autorizar actuaciones excepcionales.

Cuando existan daños acreditados mediante informe técnico, la administración podrá obligar a los titulares cinegéticos a ejecutar medidas de control. Si estas no resultan eficaces, se abre incluso la puerta a la anulación del coto y a la declaración de zonas de caza controlada en terrenos sin titular, siempre con el objetivo de proteger cultivos, biodiversidad y salud pública.

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