El vídeo dura apenas unos segundos, pero bastan para entender por qué se ha viralizado. En él aparece un perro, cruce de epagneul breton, una raza de caza muy conocida por su carácter activo, con un chubasquero rosa que le cubre incluso las orejas. Desde el primer instante, el animal queda inmóvil, mirando a su dueña con una expresión imposible de describir.

La escena ha sido compartida por la cuenta @acento.andaluz, donde ya acumula miles de reacciones y comentarios. El contraste entre la risa incontrolable de la propietaria y la absoluta seriedad del perro es lo que termina de rematar una situación que muchos dueños de perros reconocen como propia.

Antes de entrar en el fondo del asunto, hay que detenerse en el detalle que ha hecho famoso al protagonista: su mirada. Ojos muy abiertos, cuerpo rígido y apenas un par de pasos dubitativos cuando se le anima a avanzar.

Un perro de caza completamente petrificado

La dueña no puede contener la risa mientras intenta que el animal camine. «Vamos Poncho. Venga ven.», le dice entre carcajadas. El perro obedece a medias, da un paso corto y vuelve a quedarse quieto, como si no reconociera su propio cuerpo bajo la prenda.

La escena continúa con el chubasquero tapándole las orejas, algo que parece aumentar aún más su desconcierto. «Pero yo te quiero, eh», añade ella, consciente de que el experimento no está saliendo como esperaba.

Poco después decide rectificar y le baja la prenda para liberar las orejas. «¿Así mejor? Así, sí. ¿No? Está la mar de contento. Te vas a acostumbrar. Ya verás cómo te vas a acostumbrar. Sí, te lo prometo. Te lo prometo», dice mientras el perro mantiene la misma expresión hierática, moviendo solo los ojos de un lado a otro.

Humanizar al perro, una costumbre cada vez más común

Más allá del humor, el vídeo ha abierto un pequeño debate en los comentarios. Muchos usuarios se han sentido identificados y han contado experiencias similares con sus propios perros, que se quedan completamente bloqueados al ponerse un chubasquero o cualquier prenda.

Otros han ido un paso más allá y han señalado que, en ocasiones, intentamos cuidar a los perros como a personas, olvidando que hay objetos y situaciones que resultan ajenas a su naturaleza. En el caso de los razas de caza, muy activos y que disfrutan corriendo en espacios abiertos, este tipo de accesorios pueden generar rechazo o incomodidad.

Aun así, la mayoría de las reacciones se mueven entre la ternura y la risa. «Hay pocas miradas que expresen tanto como la de este perro», escriben desde la cuenta que difundió el vídeo. Y quizá ahí esté la clave de su éxito: sin decir una sola palabra, el animal lo dice todo.

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