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Un joven de 16 años pesca una corvina de 10 kilos tras una hora de lucha en la ría de Bilbao

El joven barakaldés consiguió sacar el enorme pez durante una jornada nocturna. Para engañarlo utilizó como cebo vivo un muble, nombre con el que se conoce localmente al mújol.

La madrugada de pesca terminó regalando a Eder Palacios, un joven de Barakaldo de apenas 16 años, una captura que difícilmente olvidará. Después de mantener una intensa lucha con el pez durante casi una hora, consiguió llevar hasta la orilla una corvina de aproximadamente 10 kilos en plena ría de Bilbao.

El ejemplar fue pescado en la zona conocida por los aficionados locales como La Cruz, situada en la Dársena de Portu. Según ha informado Tele7, el joven empleó como cebo un muble, denominación utilizada en el País Vasco para referirse al mújol.

Una hora peleando con la corvina

La picada se produjo durante la madrugada, cuando Eder se encontraba pescando acompañado por varios amigos. Por el tamaño del pez y la resistencia que opuso al otro extremo de la línea, el joven necesitó casi una hora para vencerlo y poder sacarlo del agua.

Las imágenes difundidas después de la captura permiten apreciar las extraordinarias dimensiones del animal. El adolescente apenas puede abarcarlo con los brazos mientras posa junto a sus compañeros, que celebraron con él una jornada de pesca marcada tanto por el tamaño de la pieza como por el lugar en el que apareció.

La elección del cebo tampoco fue casual. La corvina es un gran depredador que, cuando alcanza cierta talla, se alimenta principalmente de peces y cefalópodos. En esta ocasión, el ejemplar mordió un muble presentado como cebo vivo, una técnica empleada para tratar de capturar grandes peces desde costa.

Una captura excepcional en plena ría

Capturar una corvina (Argyrosomus regius) de 10 kilos en plena ría de Bilbao no es algo que suceda todos los días. Se trata de un pez potente y desconfiado que, cuando alcanza este tamaño, ofrece una enorme resistencia y puede poner al límite tanto al pescador como al equipo empleado.

La dificultad aumenta en un escenario como la Dársena de Portu, donde es necesario controlar al animal durante la pelea y evitar que la línea roce o se enganche en cualquier obstáculo. Eder tuvo que mantener la tensión y trabajar la pieza durante casi una hora antes de conseguir acercarla y sacarla del agua.

Aunque la especie puede alcanzar dimensiones mayores —la FAO recoge ejemplares de hasta dos metros y más de 50 kilos—, una corvina de 10 kilos pescada desde tierra y en una zona urbana de la ría constituye una captura extraordinaria. El acierto con el cebo, la paciencia y la habilidad del joven barakaldés resultaron decisivos para culminar una jornada que difícilmente olvidará.

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