Bryan Contreras, un joven de 19 años natural de La Llosa de Ranes (Valencia), vivió este fin de semana un momento de gran tensión durante una batida de jabalí. Cuando se acercó a rematar un animal que había sido sujetado por los perros de la rehala de un compañero, el suido reaccionó con violencia y le provocó una profunda herida en la mano. Afortunadamente, el incidente quedó en un susto, aunque el joven tuvo que ser atendido en el hospital.

El propio protagonista relató a Jara y Sedal cómo se produjo el ataque mientras participaba en la acción cinegética. «Pues ayer fui a cazar con la rehala de mi compañero y cogieron un jabalí con boca, cuando fui a rematarlo movió fuertemente la cabeza para arriba y me dio un golpe y me rajo la palma de la mano con los colmillos».

La escena ocurrió en cuestión de segundos. El animal, todavía con fuerza, levantó la cabeza con brusquedad justo en el momento en el que el joven se acercaba con el cuchillo para culminar el lance.

El jabalí reaccionó con violencia en el último momento

En ese instante, los colmillos del jabalí alcanzaron la palma de su mano, produciéndole un corte profundo. El impacto fue tan repentino que el joven perdió momentáneamente el control del cuchillo, que terminó cayendo entre la maleza.

El jabalí contaba con unas destacadas navajas. © B. C.

Según explica a este medio, la situación podría haber sido más complicada si no llega a contar con ayuda inmediata. «El cuchillo que tenía en la mano cayó dentro de la maleza… Por suerte, un amigo de otra rehala estaba cerca y me ayudó a rematarlo».

Tras controlar al animal, los compañeros valoraron la herida y decidieron trasladarlo rápidamente a un centro sanitario para que fuera atendido.

Ocho puntos de sutura tras el incidente

Una vez en el hospital, los sanitarios comprobaron la profundidad del corte en la mano. El joven tuvo que recibir doce puntos de sutura en total, repartidos entre la parte interna y externa de la herida.

El joven recibió varios puntos de sutura en su mano derecha. © B. C.

«Con ayuda de los postores me fui al hospital para que me lo cosieran. Me han puesto cuatro puntos interiores y 8 exteriores», explicó el propio protagonista tras el incidente.

A pesar del susto y de lo aparatoso de la herida, el joven quiso restar dramatismo a lo ocurrido y tranquilizar a quienes le preguntaban por su estado. «Gracias a Dios se quedó en un susto».

Este tipo de situaciones recuerdan el riesgo que puede existir en el remate de piezas de caza mayor, especialmente cuando el animal todavía conserva capacidad de reacción.

En cualquier caso, el incidente se resolvió sin consecuencias graves y el joven se recupera ya de las heridas sufridas durante la jornada.

El joven cazador y varios compañeros tras el incidente. © B. C.
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