En una jornada cinegética autorizada que transcurría con normalidad en los montes de Lagunilla (Salamanca), los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) detectaron un hecho que ha terminado con un hombre investigado por un posible delito contra la fauna. Según la información difundida por la Guardia Civil, el individuo habría abatido un macho de cabra montés aprovechando una batida de jabalí y corzo en la que esta especie no estaba incluida.
Los hechos ocurrieron en el paraje conocido como los barrancos del arroyo Cabrera, una zona de orografía abrupta que complicó desde el primer momento el trabajo de los agentes encargados de esclarecer lo sucedido.
Las diligencias se iniciaron después de que se detectara la muerte del ejemplar, un macho de cabra montés que, presuntamente, habría sido abatido durante la cacería pese a que su captura no estaba autorizada dentro de esa jornada cinegética.

Una investigación complicada por el terreno y la batida
El escenario en el que apareció el animal no facilitó precisamente el trabajo del SEPRONA. Los barrancos del arroyo Cabrera presentan un relieve escarpado, con fuertes pendientes y zonas de difícil acceso, lo que complicó la inspección del lugar y la recogida de indicios.
A esta circunstancia se sumó otro factor que dificultó la investigación: el elevado número de participantes en la batida de jabalí y corzo que se estaba desarrollando ese día. La presencia de numerosos cazadores en el monte obligó a los agentes a reconstruir con detalle los movimientos realizados durante la jornada para poder identificar al presunto responsable.
Según la información facilitada, el animal fue además desprovisto de la cabeza después de ser abatido. Este elemento fue determinante en el desarrollo posterior del caso.

La cabeza apareció en el casco urbano
Uno de los aspectos más llamativos del suceso es que la cabeza del ejemplar fue arrojada posteriormente en el casco urbano de Lagunilla, un hecho que contribuyó a destapar lo ocurrido y a iniciar las pesquisas.
A partir de ese hallazgo, los agentes del SEPRONA comenzaron a reconstruir lo sucedido durante la batida y a analizar las circunstancias en las que se produjo la muerte del animal.
Tras las investigaciones realizadas, la Guardia Civil ha investigado a un varón como supuesto autor de un delito contra la fauna, al considerar que habría aprovechado la batida autorizada para abatir una especie cuya captura no estaba permitida.
Las diligencias instruidas por los agentes han sido remitidas al juzgado competente, que será el encargado de determinar las responsabilidades que pudieran derivarse de los hechos.
En el propio sector cinegético existe además un rechazo frontal hacia este tipo de comportamientos. Las organizaciones de cazadores recuerdan con frecuencia que quienes aprovechan batidas legales para abatir animales de forma ilegal no representan a la actividad cinegética, sino que se acercan más al furtivismo. De hecho, la mayoría de cazadores defiende que estos casos deben aislarse y perseguirse, ya que dañan la imagen de quienes practican la caza de forma responsable y cumpliendo la normativa.








